Ernesto Wong García
Universidad de Lieja, Bélgica
ewong@uliege.be, https://orcid.org/0000-0002-7548-1342
Ana Karla Rodríguez Zaldívar
Universidad de La Habana, Cuba
ana.rodriguez@flex.uh.cu, https://orcid.org/0009-0005-7132-9449
RESUMEN
Se explora la fonética como elemento caracterizador en la narrativa audiovisual de ficción, específicamente en las series televisivas cubanas Blanco y negro ¡no! (1994) y Calendario (2022-2024). Ambas series, con casi treinta años de diferencia, se centran en la vida escolar y familiar de adolescentes y jóvenes, y presentan personajes pertenecientes a diversas categorías sociales. El análisis cuantitativo de los rasgos fonéticos coloquiales y prestigiosos utilizados para caracterizar a los personajes según variables sociolingüísticas permite identificar qué rasgos están más fuertemente asociados a ciertas categorías sociales en la variante cubana del español. La perspectiva diacrónica muestra cómo la indicidad sociolingüística de estos rasgos ha variado o no durante estas tres décadas.
Palabras clave: fonética; sociolingüística; indicidad; televisión; español cubano.
ABSTRACT
We explore phonetics as a characterising element in fictional audiovisual narrative, specifically in the Cuban television series Blanco y negro ¡no! (1994) and Calendario (2022-2024). Both series, almost thirty years apart, focus on the school and family life of teenagers and young people, and feature characters belonging to different social categories. Quantitative analysis of colloquial and prestigious phonetic features used to characterise the characters according to sociolinguistic variables allows us to identify which features are more strongly associated to certain social categories in Cuban Spanish. The diachronic perspective shows how or whether the sociolinguistic indexicality of these features has varied over these past three decades.
Keywords: phonetics; sociolinguistics; indexicality; television; Cuban Spanish.
Recibido: 08-07-2025 / Aceptado: 04-12-2025 / Publicado: 14-07-2026
Cómo citar: Wong García, E. y Rodríguez Zaldívar, A. K. (2026). La caracterización de personajes a través de la fonética en dos series televisivas cubanas. Loquens, 13, e130. https://doi.org/10.3989/loquens.2026.e130
Copyright: © 2026 Editorial CSIC. Este es un contenido de acceso abierto diamante distribuido bajo los términos de la licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0).
Información complementaria ↓
1. INTRODUCCIÓN Y MARCO CONCEPTUAL
3.3. Rasgos por estrato sociocultural
El concepto de caracterización, ampliamente utilizado en disciplinas como la teoría literaria, la estilística o la narratología, se refiere al proceso mediante el cual los creadores atribuyen rasgos identitarios, psicológicos o sociales a sus personajes, a cómo estos se construyen discursivamente. Al trasladar este concepto al ámbito de las series televisivas de ficción, hablamos entonces de caracterización televisual, el mecanismo por el cual los personajes se construyen y se revelan a la teleaudiencia (Bednarek, 2023Bednarek, M. (2023). Language and Characterisation in Television Series: A corpus-informed approach to the construction of social identity in the media (Vol. 106). John Benjamins Publishing Company.).
Entre los recursos dramatúrgicos a disposición de autores y actores, la función de caracterizar a los personajes recae a menudo en el diálogo. Es este el medio por excelencia para comunicar quién es el personaje, su historia y trasfondo, sus rasgos individuales y sociales, sus relaciones con otros personajes, su función narrativa (Bednarek, 2023Bednarek, M. (2023). Language and Characterisation in Television Series: A corpus-informed approach to the construction of social identity in the media (Vol. 106). John Benjamins Publishing Company., p. 3). Así pues, el diálogo dramático constituye una forma paradigmática de habla representada y, como tal, le es aplicable la categoría de staged performance, propuesta por Bauman (1992) Bauman, R. (1992). Performance. En R. Bauman (Ed.), Folklore, Cultural Performances, and Popular Entertainments (pp. 41-49). Oxford University Press.y desarrollada posteriormente por Coupland (2007)Coupland, N. (2007). Style: Language Variation and Identity. Cambridge University Press., entre otros. No estamos entonces ante un uso cotidiano espontáneo del lenguaje, como el que ha privilegiado tradicionalmente la sociolingüística; es de esperar que esta habla representada sea “estilizada, es decir, ensayada, consciente de sí misma, teatral y, en ocasiones, [deliberadamente] hiperbólica” (Bell y Gibson, 2011Bell, A. y Gibson, A. (2011). Staging language: An introduction to the sociolinguistics of performance. Journal of Sociolinguistics, 15(5), 555-572. https://doi.org/10.1111/j.1467-9841.2011.00517.x, p. 558).
En años recientes, no obstante, se ha venido prestando mayor atención en la sociolingüística al uso de rasgos dialectales en el cine y la televisión. Stamou (2014)Stamou, A. G. (2014). A literature review on the mediation of sociolinguistic style in television and cinematic fiction: Sustaining the ideology of authenticity. Language and Literature: International Journal of Stylistics, 23(2), 118-140. https://doi.org/10.1177/0963947013519551, Planchenault (2017)Planchenault, G. (2017). Doing dialects in dialogues: Regional, social and ethnic variation in fiction. En M. A. Locher y A. H. Jucker (Eds.), Pragmatics of Fiction (265-296). De Gruyter. https://doi.org/10.1515/9783110431094-009 y Bednarek (2023) Bednarek, M. (2023). Language and Characterisation in Television Series: A corpus-informed approach to the construction of social identity in the media (Vol. 106). John Benjamins Publishing Company.ofrecen panorámicas de los estudios más notables. La conclusión que se desprende de ellos es unánime e inequívoca, a la par que confirma lo que intuitivamente sabe toda persona que consume ficción audiovisual: existe “una relación clara entre el uso de ciertos rasgos lingüísticos y las características individuales y sociales de los personajes” (Bednarek, 2023Bednarek, M. (2023). Language and Characterisation in Television Series: A corpus-informed approach to the construction of social identity in the media (Vol. 106). John Benjamins Publishing Company., p. 17).
Aunque la atención sistemática que ha recibido dicha relación por parte de los investigadores es relativamente reciente, la idea en sí misma tiene un origen más antiguo. Hace ya casi medio siglo, Silverstein (1976)Silverstein, M. (1976). Shifters, linguistic categories, and cultural description. En K. Basso y H. Selby (Eds.), Meaning in Anthropology (11-55). University of New Mexico Press. adaptaba el concepto de indicidad (ing. indexicality) de la semiótica peirceana que, a raíz de trabajos posteriores —como los de Ochs (1992)Ochs, E. (1992). Indexing gender. En A. Duranti y C. Goodwin (Eds.), Rethinking Context (335-358). Cambridge University Press. y el propio Silverstein (2003)Silverstein, M. (2003). Indexical order and the dialectics of sociolinguistic life. Language and Communication, 23, 193-229. https://doi.org/10.1016/S0271-5309(03)00013-2, entre otros—, ha llegado a denotar precisamente esta “asociación compleja entre rasgos lingüísticos y significados sociales, incluyendo los vínculos entre recursos lingüísticos y categorías identitarias” (Bednarek, 2023Bednarek, M. (2023). Language and Characterisation in Television Series: A corpus-informed approach to the construction of social identity in the media (Vol. 106). John Benjamins Publishing Company., pp. 18-19). Fuera de la sociolingüística, en el campo de la estilística cognitiva, Culpeper (2001) Culpeper, J. (2001). Language and Characterisation. People in Plays and Other Texts. Longman.prefería hablar de indicios textuales (ing. textual cues), “decisiones lingüísticas particulares que se atribuyen a los personajes” (p. 37) y que brindan información sobre estos; y esquemas (ing. schemata), “haces estructurados de conocimiento genérico” (p. 28), incluyendo el conocimiento social, esto es, esquemas sobre categorías sociales. Así entonces, los indicios textuales activan esquemas en la mente del espectador, esquemas que a su vez crean expectativas sobre los personajes, que luego pueden confirmarse o subvertirse a partir de nuevos indicios textuales. La fonética, objeto central del presente trabajo, se enmarca dentro de lo que Culpeper denominó “indicios textuales implícitos” (p. 172), que permiten inferir información sobre los personajes sin darla explícitamente.
Es así el habla representada la que, a decir de Coupland, “empaqueta complejos estilísticos y sociosemánticos” (2007Coupland, N. (2007). Style: Language Variation and Identity. Cambridge University Press., p. 155) para formar esos constructos semióticos multimodales (pues otros elementos no lingüísticos, como las acciones y el vestuario, son también significativos) que son los personajes de una serie televisiva de ficción, siempre al servicio de una narrativa y dirigidos a un público específico (Bednarek, 2023Bednarek, M. (2023). Language and Characterisation in Television Series: A corpus-informed approach to the construction of social identity in the media (Vol. 106). John Benjamins Publishing Company., p. 2). Esta puesta en escena lingüística desempeña un papel importante en el establecimiento de asociaciones entre recursos lingüísticos y tipos o categorías sociales (Bell y Gibson, 2011Bell, A. y Gibson, A. (2011). Staging language: An introduction to the sociolinguistics of performance. Journal of Sociolinguistics, 15(5), 555-572. https://doi.org/10.1111/j.1467-9841.2011.00517.x, p. 558), al tiempo que se nutre de tales asociaciones ya existentes para construir los personajes. Intervienen aquí entonces las creencias linguoideológicas de los creadores (sobre todo, autores y actores)1 sobre cómo este o aquel grupo social utiliza o debe utilizar la lengua (Androutsopoulos, 2012Androutsopoulos, J. (2012). Repertoires, characters and scenes: Sociolinguistic difference in Turkish-German comedy. Multilingua, 31(2-3). https://doi.org/10.1515/multi-2012-0014, pp. 303-304). Y, dado que una puesta en escena no tiene sentido sin un público, la caracterización televisual de personajes por medio del habla depende de lo que Silverstein (2003)Silverstein, M. (2003). Indexical order and the dialectics of sociolinguistic life. Language and Communication, 23, 193-229. https://doi.org/10.1016/S0271-5309(03)00013-2 llamó indicidades de segundo orden (ing. higher-order indexicalities), esto es, el hecho de que la teleaudiencia es “consciente de que un determinado rasgo estilístico [p. ej., dialectal] funciona como índice de un determinado significado social” (Bell y Gibson, 2011Bell, A. y Gibson, A. (2011). Staging language: An introduction to the sociolinguistics of performance. Journal of Sociolinguistics, 15(5), 555-572. https://doi.org/10.1111/j.1467-9841.2011.00517.x, p. 559).
Desde una óptica más general, el concepto mismo de habla representada supone “la realización de una acción agentiva”, es decir, “la representación intencional del habla” (ídem, nuestro énfasis); supone además “un trasfondo semiótico de significados existentes y formas asociadas sobre el cual se lleva a cabo la representación y del cual esta deriva su sentido” (ídem). Estos presupuestos nos permiten abordar, en el presente trabajo, los rasgos fonéticos de interés no como simples datos dialectales, sino como decisiones semióticas conscientes, deliberadamente articuladas para construir identidades ficcionales reconocibles.
Trabajamos con dos series televisivas de ficción cubanas, que presentamos en la Sección 2.1, con el objetivo de explorar el uso que hacen de la fonética para caracterizar a los personajes según las variables de género, grupo etario y estrato sociocultural (2.2). Luego de identificar un grupo de rasgos coloquiales y otro de rasgos prestigiosos que caracterizan la variante cubana del español (2.3), realizamos un análisis cuantitativo que presentamos en la Sección 3 y cuyos resultados interpretamos a la luz del marco conceptual presentado aquí. Nos interesaba saber qué rasgos tienen una marcada indicidad que les permite funcionar como indicios textuales en la caracterización de personajes y cómo esta asociación con determinadas categorías sociales ha variado o no durante los treinta años que separan ambas series.
Las dos series televisivas escogidas para este estudio fueron Blanco y negro ¡no! (Rodríguez Ripoli, 1994Rodríguez Ripoli, M. (1994). Blanco y negro ¡no! [Serie]. Cubavisión.) y Calendario (González Grau, 2021González Grau, M. (2021). Calendario [Serie]. Cubavisión.). A pesar de que las separan tres décadas (Calendario se emitió en la televisión cubana hasta 2024), ambas series presentan similitudes que nos llevaron a tratarlas juntas.
Inspirada en la novela Anatol y Desiree, de Christine Nostlinger, Blanco y negro ¡no! explora la vida de adolescentes cubanos de enseñanza secundaria durante el llamado Período Especial de los años 90, a través de sus conflictos familiares, sociales y generacionales, y de las dinámicas escolares. Rápidamente se convirtió en una serie de culto, recordada hoy por su estética innovadora y por la autenticidad con la que capturó la esencia de una generación (Echezábal Acosta, 2024Echezábal Acosta, E. (2024, marzo 28). “Blanco y negro ¡no!”, la serie juvenil cubana que sigue vigente 30 años después. Cubalite. https://cubalite.com/blanco-y-negro-no-la-serie-juvenil-cubana-que-sigue-vigente-30-anos-despues/; Pinto Sánchez, 2023Pinto Sánchez, E. (2023, enero 22). Series juveniles en Cuba: ¿hacia un buen camino? Televisión Cubana. https://www.tvcubana.icrt.cu/destacados/7065-series-juveniles-en-cuba-hacia-un-buen-camino).
Por su parte, Calendario sigue a una maestra de secundaria —y luego de preuniversitario—, a sus estudiantes y a las familias de estos en la Cuba contemporánea. Con un tono más didáctico, aborda problemas actuales como el uso de las redes sociales, y otros más atemporales como las adicciones, el fraude académico y la discriminación. Al igual que Blanco y negro ¡no!, recibió una acogida masiva por parte de grandes segmentos de público (Pinto Sánchez, 2023Pinto Sánchez, E. (2023, enero 22). Series juveniles en Cuba: ¿hacia un buen camino? Televisión Cubana. https://www.tvcubana.icrt.cu/destacados/7065-series-juveniles-en-cuba-hacia-un-buen-camino).
Las series en su conjunto presentan personajes variados en términos de edad —aunque con un predominio de adolescentes y jóvenes, debido a las temáticas que tratan y el público al que van dirigidas—, género y estrato sociocultural (cf. 2.2 infra), lo cual se traduce en una diversidad lingüística deseable para el tipo de estudio que nos propusimos.
De Calendario, trabajamos con una muestra consistente en el capítulo 1 de la segunda temporada, escogido por presentar una rica diversidad de personajes, pues en él intervienen todos los personajes fijos de la serie (o, al menos, de dicha temporada). De Blanco y negro ¡no!, para obtener una diversidad equiparable, tomamos como muestra los capítulos 14 y 152.
Atendiendo a la cantidad de personajes analizados y a las categorías sociales a las que estos pertenecen, la muestra con la que trabajamos quedó compuesta como sigue:
Tabla 1: Composición demográfica de la muestra
|
Blanco y negro ¡no! |
Calendario |
|
|
Total de personajes analizados |
27 |
21 |
|
Género |
||
|
Mujeres |
12 |
10 |
|
Hombres |
15 |
11 |
|
Grupo etario |
||
|
Adolescentes / jóvenes |
11 |
13 |
|
Adultos |
16 |
8 |
|
Estrato sociocultural |
||
|
Alto |
9 |
3 |
|
Medio |
13 |
10 |
|
Bajo |
5 |
8 |
En los grupos etarios, decidimos agrupar adolescentes y jóvenes porque, durante el análisis, no identificamos diferencias fonéticas notables entre los personajes pertenecientes a estos dos grupos. Como motivación secundaria, quisimos también conciliar el hecho de que, a menudo, los personajes adolescentes son interpretados por actores y actrices de más edad. Por otra parte, inicialmente habíamos distinguido entre adultos y adultos mayores, pero de estos últimos solo había dos personajes en cada serie, así que decidimos agruparlos en una sola categoría.
El estrato sociocultural se determinó atendiendo a dos criterios: el nivel de instrucción evidenciado por el trasfondo del personaje y su realidad material. De manera general, ambas variables están correlacionadas en la serie (lo cual puede ser interesante en sí mismo); sin embargo, hay una excepción notable: el personaje principal de Calendario, la maestra Amalia, cuyo nivel de instrucción es alto, pero cuya realidad material la ubicaría en un estrato socioeconómico bajo. En este caso, para ubicarla en un grupo, primó el criterio del nivel de instrucción. En el caso de los personajes adolescentes y jóvenes, primó el criterio de la realidad material.
En la composición de la muestra, hay dos grupos claramente subrepresentados: los personajes de estrato sociocultural bajo en Blanco y negro ¡no! y los de estrato sociocultural alto en Calendario. Se observa también un ligero desequilibrio en la cantidad total de personajes (26 de Blanco y negro ¡no! contra 21 de Calendario). Esto responde simplemente a decisiones de los creadores: excepto personajes ocasionales que intervienen brevemente en algún capítulo, estos son los personajes de las series.
No incluimos la variable geográfica, pues a excepción de un personaje de Calendario, todos los demás se presentaban como de La Habana.
Con esta muestra, analizamos entonces un total de 515 intervenciones o turnos de habla: 304 en Blanco y negro ¡no! y 211 en Calendario, para identificar los rasgos fonéticos que nos interesaban (cf. 2.3 infra). Estas intervenciones se distribuyen como sigue:
Tabla 2: Distribución de las intervenciones según las categorías sociales
|
Blanco y negro ¡no! |
Calendario |
|
|
Total de intervenciones analizadas |
304 |
211 |
|
Género |
||
|
Mujeres |
133 |
83 |
|
Hombres |
171 |
128 |
|
Grupo etario |
||
|
Adolescentes / jóvenes |
157 |
126 |
|
Adultos |
147 |
85 |
|
Estrato sociocultural |
||
|
Alto |
114 |
44 |
|
Medio |
135 |
55 |
|
Bajo |
55 |
112 |
Basándonos en diversas descripciones (socio)fonéticas de la variante cubana del español (Bermúdez Sánchez y Pedrosa Ramírez, 2023Bermúdez Sánchez, M. y Pedrosa Ramírez, A. (2023). El español de Cuba. Caracterización fónica e identidad en el contexto caribeño. ISLAS, 65(204), e1292. https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/view/1292; Choy López, 1989Choy López, L. R. (1989). Zonas dialectales en Cuba. Anuario L/L, 20, 83-100.; Figueroa Arencibia, 2009Figueroa Arencibia, V. J. (2009). El español en Cuba: Los contactos lingüísticos y la variación geosociolectal de /-ɾ/ y /-l/. Revista Internacional de Lingüística Iberoamericana, 14, 115-144.; Laurencio Tacoronte, 2012Laurencio Tacoronte, A. (2012). Variación lingüística en el español de Cuba. Tesis de grado. Universidad Carolina de Praga. https://dspace.cuni.cz/bitstream/handle/20.500.11956/41387/DPTX_2011_2__0_312050_0_119106.pdf; Montero Bernal, 2007Montero Bernal, L. E. (2007). El español rural de Cuba y su variedad regional. En La lengua en Cuba. Estudios (pp. 147-178). Universidad de Santiago de Compostela.; Sobrino Triana et al., 2014Sobrino Triana, R., Montero Bernal, L. E. y Menéndez Pryce, A. J. (2014). Actitudes lingüísticas en Cuba. Cambios positivos hacia la variante nacional de la lengua. En A. B. Chiquito y M. Á. Quesada Pacheco (Eds.), Actitudes lingüísticas de los hispanohablantes hacia el idioma español y sus variantes (Vol. 5, pp. 290-408). Bergen Language and Linguistic Studies (BeLLS).; Tristá Pérez y Valdés Bernal, 1978Tristá Pérez, A. M. y Valdés Bernal, S. (1978). El consonantismo en el habla popular de La Habana. Ciencias Sociales.; Wong García, 2024Wong García, E. (2024). De San Antonio a Maisí: Panorama fonético del español de Cuba. En G. Francisco Sánchez, D. Castilleja, J. Jiménez-Salcedo, C. Huerdo-Moreno y M. Bonet Bofill (Eds.), Variedades del español: Aproximaciones desde la sociolingüística, la pragmática, la traducción y la interpretación (27-43). Brill.), conformamos dos grupos de rasgos que nos parecen particularmente “visibles” y que, por tanto, creemos que se prestan mejor a funcionar como índices de determinados significados sociales o, en términos de Culpeper (2001)Culpeper, J. (2001). Language and Characterisation. People in Plays and Other Texts. Longman., como indicios textuales implícitos, por ser más fácilmente reconocibles por parte del público: un primer grupo de rasgos que podemos llamar coloquiales, a menudo estigmatizados; y un segundo, de rasgos prestigiosos.
Tabla 3: Rasgos fonéticos analizados
|
Rasgos coloquiales |
Aspiración de /s/ en final de sílaba Elisión consonántica (/d/ intervocálica y /s/ final) Oclusiva sonora (inicial o intervocálica) realizada como aproximante Geminación de consonante precedida por líquida (p. ej., “porque” [pókke], “salgo” [sággo]) Apócope de nada y para Neutralización de líquida final (/l/ y /r/) |
|
Rasgos prestigiosos |
/s/ sibilante en final de sílaba Oclusiva sonora inicial realizada como oclusiva Oclusiva sonora intervocálica realizada como fricativa Líquida + consonante pronunciadas sin geminación Nada y para pronunciados sin apócope Líquida final (/l/ o /r/) diferenciada |
Se observará que el rasgo coloquial de elisión consonántica no tiene una contraparte explícita entre los rasgos prestigiosos. Esto se debe a que estas consonantes (/d/ intervocálica y /s/ final), cuando no se eliden, aparecen respectivamente como aproximante y aspirada (rasgos coloquiales) o como fricativa y sibilante (rasgos de prestigio).
Estos rasgos fueron identificados en las 515 intervenciones analizadas. Normalizamos luego las ocurrencias brutas (x) en función de la cantidad de intervenciones (n) correspondientes a cada categoría social, tal como estas se presentan en la Tabla 2, para obtener un índice de frecuencia (x/n). Nos interesaban las ocurrencias brutas, porque consideramos que la mera ocurrencia de estos rasgos basta para vehicular un determinado significado social y porque quisimos asumir, en la medida de lo posible, la perspectiva del público de las series. Otro tipo de análisis con un enfoque menos directo o “impresionista” —como, por ejemplo, tomar como n la cantidad de ocurrencias de un fonema específico susceptible de mostrar uno u otro rasgo y calcular la frecuencia sobre esa base— habría implicado sacrificar en cierta medida dicha perspectiva. Como desventaja, este enfoque produce ocasionalmente contradicciones aparentes: que un rasgo coloquial y su contraparte prestigiosa sean ambos más frecuentes en un mismo grupo; por ejemplo, que la aspiración de /s/ final y la /s/ final sibilante sean ambas más frecuentes en los personajes femeninos. La contradicción es solo aparente, insistimos, y se explica por el simple hecho de que, en un caso como el del ejemplo, los parlamentos de los personajes femeninos incluían más palabras con /s/ en final de sílaba y, por tanto, brindaban más oportunidades para pronunciarlo de una u otra manera. En tal caso, basta con comparar ambas frecuencias para ver cuál predomina, lo cual hacemos para cada categoría social.
Presentaremos los resultados organizados en tres secciones, cada una dedicada a una categoría social: género (sección 3.1), grupo etario (sección 3.2) y estrato sociocultural (sección 3.3). En cada sección, identificaremos las tendencias generales y las diferencias más marcadas entre ambas series, y compararemos el comportamiento de los rasgos coloquiales y sus contrapartes prestigiosas. Abordaremos también eventualmente otros puntos que consideramos interesantes e informativos.
El análisis de los rasgos coloquiales en función de la categoría social de género arrojó los resultados siguientes:
Tabla 4: Frecuencia de los rasgos coloquiales por género
|
Rasgos coloquiales |
Blanco y negro ¡no! |
Calendario |
||
|
Hombre |
Mujer |
Hombre |
Mujer |
|
|
Aspiración de /s/ en final de sílaba |
1.51 (259)3 |
1.44 (192) |
0.91 (117) |
1.05 (87) |
|
Elisión consonántica |
0.49 (83) |
0.16 (21) |
0.44 (56) |
0.17 (14) |
|
Oclusiva sonora como aproximante |
0.96 (164) |
0.32 (43) |
0.84 (108) |
0.30 (25) |
|
Geminación líquida + cons. |
0.42 (72) |
0.15 (20) |
0.52 (66) |
0.35 (29) |
|
Apócope de nada y para |
0.04 (7) |
0.01 (1) |
0.09 (12) |
0.04 (3) |
|
Neutralización de líquida final |
0.08 (14) |
0.03 (4) |
0.10 (13) |
0.05 (4) |
De manera general, a excepción de la aspiración de /s/ final en Calendario, los rasgos coloquiales son más frecuentes en los personajes masculinos que en los femeninos. Esto coincide con la idea bien establecida en la sociolingüística según la cual las mujeres tienden más a un uso normativo de la lengua. Ambas series refuerzan entonces esta visión.
Las mayores diferencias se observan en los rasgos de elisión consonántica (0.33 en Blanco y negro ¡no! y 0.27 en Calendario), de oclusivas sonoras realizadas como aproximantes (0.64 en Blanco y negro ¡no! y 0.54 en Calendario) y de geminación de consonante precedida por líquida (0.27 en Blanco y negro ¡no! y 0.17 en Calendario), si bien, en los tres casos, la diferencia entre ambos géneros se ha estrechado de una serie a la otra. Estas marcadas diferencias genéricas sugieren que los rasgos en cuestión tienen un mayor “poder caracterizador” en la ficción televisiva, pues su indicidad parece estar mucho más enraizada en el imaginario lingüístico.
Se observan, por otra parte, incrementos en las geminaciones, en las apócopes y en la neutralización de la líquida final de una serie a la otra. Esto puede reflejar una generalización de estos rasgos en el español cubano (específicamente, de La Habana) en los últimos treinta años; podría también corresponder a un aumento de su presencia en la televisión durante el mismo período.
Los rasgos prestigiosos en función de la categoría social de género muestran los siguientes índices de frecuencia:
Tabla 5: Frecuencia de los rasgos prestigiosos por género
|
Rasgos prestigiosos |
Blanco y negro ¡no! |
Calendario |
||
|
Hombre |
Mujer |
Hombre |
Mujer |
|
|
/s/ sibilante en final de sílaba |
0.12 (20) |
0.37 (49) |
0.03 (4) |
0.13 (11) |
|
Oclusiva sonora inicial realizada como oclusiva |
0.26 (45) |
0.19 (25) |
0.12 (15) |
0.13 (11) |
|
Oclusiva sonora intervocálica realizada como fricativa |
0.68 (117) |
0.97 (129) |
0.26 (33) |
0.53 (44) |
|
Líquida + cons. pronunciadas sin geminación |
0.43 (73) |
0.54 (72) |
0.06 (8) |
0.07 (6) |
|
nada y para pronunciados sin apócope |
0.08 (14) |
0.11 (15) |
0.05 (6) |
0.07 (6) |
|
Líquida final (/l/ o /r/) diferenciada |
0.10 (17) |
0.11 (14) |
0.02 (3) |
0.07 (6) |
Con la excepción de la oclusiva sonora inicial realizada como oclusiva, los rasgos prestigiosos son más frecuentes en los personajes femeninos que en los masculinos. Esto complementa la distribución de los rasgos coloquiales que vimos arriba y refuerza nuevamente la visión de que las mujeres tienden más a un uso normativo de la lengua.
Las diferencias más importantes se observan en los rasgos de /s/ sibilante en final de sílaba (0.25 en Blanco y negro ¡no! y 0.10 en Calendario), de la oclusiva sonora intervocálica realizada como fricativa (0.29 en Blanco y negro ¡no! y 0.27 en Calendario) y de la combinación líquida + consonante pronunciada sin geminación (0.11 en Blanco y negro ¡no! contra apenas 0.01 en Calendario). Las diferencias genéricas asociadas a la /s/ sibilante en final de sílaba y, sobre todo, a la combinación líquida + consonante sin geminación se reducen de forma marcada de una serie a otra, lo cual sugiere que, en los últimos treinta años, estos rasgos han perdido poder caracterizador, debido probablemente al debilitamiento de su indicidad genérica. Dicho de otro modo, ya no parecen servir para diferenciar personajes femeninos y masculinos.
La oclusiva sonora intervocálica realizada como fricativa, por el contrario, ha mantenido una diferencia estable entre los géneros (0.29 en Blanco y negro ¡no! y 0.27 en Calendario) y, por ende, su poder caracterizador. Por su parte, la diferenciación de la líquida final (/l/ o /r/) es más distintiva en Calendario (0.05) que en Blanco y negro ¡no! (0.01), lo cual tomamos como signo de que ha ganado en poder caracterizador.
Comparar las frecuencias de los rasgos prestigiosos con las de sus contrapartes coloquiales nos permite hacer algunas observaciones interesantes. En Blanco y negro ¡no!, los rasgos prestigiosos son en general más frecuentes que sus contrapartes coloquiales: la combinación líquida + consonante pronunciada sin geminación, nada y para pronunciados sin apócope y la líquida final diferenciada son más frecuentes en los personajes masculinos y femeninos; la oclusiva sonora inicial realizada como oclusiva y la intervocálica realizada como fricativa lo son también en los personajes femeninos. En Calendario, en cambio, ningún rasgo prestigioso es más frecuente en los hombres que su contraparte coloquial; en el caso de las mujeres, por el contrario, se observa un patrón muy similar al registrado en Blanco y negro ¡no!: salvo la /s/ final sibilante y la combinación líquida + consonante pronunciada sin geminación, los demás rasgos asociados al prestigio aparecen con mayor frecuencia que sus contrapartes coloquiales. Esto sugiere que la ficción televisiva cubana se ha vuelto menos conservadora en los últimos treinta años, pero sobre todo para los personajes masculinos; los personajes femeninos siguen estando asociados, aunque en menor medida que antes, a un uso “cuidado”, normativo de la lengua.
El análisis de los rasgos coloquiales en función del grupo etario arrojó los resultados siguientes:
Tabla 6: Frecuencia de los rasgos coloquiales por grupo etario
|
Rasgos coloquiales |
Blanco y negro ¡no! |
Calendario |
||
|
Ado/Jov. |
Adultos |
Ado/Jov. |
Adultos |
|
|
Aspiración de /s/ en final de sílaba |
1.10 (172) |
1.90 (279) |
0.76 (96) |
1.27 (108) |
|
Elisión consonántica |
0.41 (65) |
0.27 (39) |
0.28 (35) |
0.41 (35) |
|
Oclusiva sonora como aproximante |
1.13 (177) |
0.20 (30) |
0.79 (99) |
0.40 (34) |
|
Geminación líquida + cons. |
0.49 (77) |
0.10 (15) |
0.39 (49) |
0.54 (46) |
|
Apócope de nada y para |
0.02 (3) |
0.03 (5) |
0.09 (11) |
0.05 (4) |
|
Neutralización de líquida final |
0.10 (16) |
0.01 (2) |
0.09 (11) |
0.07 (6) |
De modo general, los rasgos coloquiales son más frecuentes en los adolescentes y jóvenes que en los adultos —lo cual es de esperar, pues coincide con la imagen que tenemos de los hablantes jóvenes como más innovadores—, con algunas excepciones: la aspiración de /s/ final es más frecuente en los personajes adultos de ambas series; la elisión consonántica y la geminación de consonante precedida por líquida son más frecuentes en los personajes adultos de Calendario; y el apócope de nada y para es ligeramente más frecuente en los personajes adultos de Blanco y negro ¡no!.
Las diferencias más marcadas se observan en la realización de oclusivas sonoras como aproximantes (0.92 en Blanco y negro ¡no! y 0.39 en Calendario), en la aspiración de /s/ final (0.80 en Blanco y negro ¡no! y 0.51 en Calendario, ambas en favor de los adultos), en la geminación de consonante precedida por líquida (0.39 en Blanco y negro ¡no! y 0.15 en favor de los adultos en Calendario) y en la elisión consonántica (0.15 en Blanco y negro ¡no! y 0.13 en favor de los adultos en Calendario). En estos datos, entonces, la realización de oclusivas sonoras como aproximantes se destaca como indicio textual que remite a un esquema (“así hablan los jóvenes”), indicidad que se ha conservado treinta años después. Esta asociación se explota claramente en ambas series para oponer personajes pertenecientes a distintas generaciones, oposición que, por demás, está en el centro de ambas tramas.
La geminación de consonante precedida por líquida y la elisión consonántica exhiben un comportamiento interesante: se han desplazado de grupo etario entre una serie y otra (más frecuentes en los personajes adolescentes y jóvenes de Blanco y negro ¡no!, pero en los adultos de Calendario). Esto puede explicarse por el hecho de que, sin ser los mismos actores y actrices, la generación de los adolescentes y jóvenes de Blanco y negro ¡no! es, treinta años después, la generación de los adultos de Calendario. No estaríamos entonces tratando con una indicidad de estos dos rasgos movilizada intencionalmente para la caracterización de los personajes —aunque ciertamente parece haber sido el caso en Blanco y negro ¡no!—, sino más bien con un simple relevo generacional. Queda la posibilidad, claro está, de que la propia indicidad de los rasgos haya cambiado y que estos activen ahora un esquema generacional adulto; no obstante, esto merecería una atención particular, puesto que no coincide con nuestra experiencia personal como hablantes: estos rasgos siguen siendo muy frecuentes en adolescentes y jóvenes.
Se observa también, como en la sección anterior, un incremento de las apócopes de para y nada, que sugiere una mayor disposición a mostrarlas en televisión. Finalmente, la neutralización de líquida final está más generalizada en Calendario que en Blanco y negro ¡no!, donde era casi privativa de adolescentes y jóvenes. Esto sugiere que la indicidad generacional de este rasgo está desapareciendo.
La frecuencia de los rasgos prestigiosos en función del grupo etario mostró el siguiente comportamiento:
Tabla 7: Frecuencia de los rasgos prestigiosos por grupo etario
|
Rasgos prestigiosos |
Blanco y negro ¡no! |
Calendario |
||
|
Ado/Jov. |
Adultos |
Ado/Jov. |
Adultos |
|
|
/s/ sibilante en final de sílaba |
0.06 (9) |
0.41 (60) |
0.06 (7) |
0.09 (8) |
|
Oclusiva sonora inicial realizada como oclusiva |
0.15 (24) |
0.31 (46) |
0.10 (12) |
0.16 (14) |
|
Oclusiva sonora intervocálica realizada como fricativa |
0.22 (34) |
1.44 (212) |
0.11 (14) |
0.74 (63) |
|
Líquida + cons. pronunciadas sin geminación |
0.08 (12) |
0.90 (133) |
0.01 (1) |
0.15 (13) |
|
nada y para pronunciados sin apócope |
0.06 (10) |
0.13 (19) |
0.02 (3) |
0.11 (9) |
|
Líquida final (/l/ o /r/) diferenciada |
0.04 (6) |
0.17 (25) |
0.02 (2) |
0.08 (7) |
Todos los rasgos prestigiosos son más comunes en los adultos que en los adolescentes y jóvenes, en ambas series, lo cual también es de esperar, pues los hablantes adultos suelen ser vistos como más conservadores.
Las mayores diferencias, siempre en favor de los adultos, se observan en las oclusivas sonoras intervocálicas realizadas como fricativas (1.23 en Blanco y negro ¡no! y 0.63 en Calendario), la combinación líquida + consonante pronunciada sin geminación (0.83 en Blanco y negro ¡no! contra 0.15 en Calendario) y la /s/ sibilante en final de sílaba (0.35 en Blanco y negro ¡no! contra apenas 0.04 en Calendario). Las diferencias se han reducido de manera marcada de una serie a la otra, lo cual apunta a una posible pérdida de la indicidad generacional de los rasgos. Esto es particularmente visible en la /s/ sibilante en final de sílaba, pero también en la líquida final diferenciada (de una diferencia de 0.13 en Blanco y negro ¡no! a una de 0.07 en Calendario) y en la oclusiva sonora inicial realizada como oclusiva (de 0.16 en Blanco y negro ¡no! a 0.07 en Calendario). Solo las oclusivas sonoras intervocálicas realizadas como fricativas parecen conservar un poder caracterizador fuerte en lo que respecta al grupo etario de los personajes.
La comparación de los rasgos prestigiosos con sus contrapartes coloquiales muestra nuevamente que la ficción televisiva cubana se ha vuelto menos conservadora en los últimos treinta años, sobre todo en lo que respecta ahora a los personajes adultos. Mientras que en Blanco y negro ¡no!, todos los rasgos prestigiosos, menos la /s/ final sibilante, son más frecuentes en este grupo etario, en Calendario solo las oclusivas sonoras intervocálicas realizadas como fricativas, la pronunciación sin apócope de para y nada, y la líquida final diferenciada son más frecuentes que sus contrapartes coloquiales. Esto confirma nuestra observación en el párrafo anterior: son estos rasgos (añadiendo aquí, en menor medida, la pronunciación sin apócope de para y nada, y la líquida final diferenciada) los que parecen conservar su indicidad generacional y, por ende, su poder caracterizador.
El análisis de los rasgos coloquiales en función del estrato sociocultural arrojó los resultados siguientes:
Tabla 8: Frecuencia de los rasgos coloquiales por estrato sociocultural
|
Rasgos coloquiales |
Blanco y negro ¡no! |
Calendario |
||||
|
Alto |
Medio |
Bajo |
Alto |
Medio |
Bajo |
|
|
Aspiración de /s/ en final de sílaba |
1.93 (220) |
1.21 (164) |
1.22 (67) |
1.16 (51) |
0.95 (52) |
0.90 (101) |
|
Elisión consonántica |
0.29 (33) |
0.30 (41) |
0.55 (30) |
0.16 (7) |
0.27 (15) |
0.43 (48) |
|
Oclusiva sonora como aproximante |
0.48 (55) |
0.65 (88) |
1.16 (64) |
0.07 (3) |
0.58 (32) |
0.88 (98) |
|
Geminación líquida + cons. |
0.25 (29) |
0.24 (33) |
0.55 (30) |
0.43 (19) |
0.44 (24) |
0.46 (52) |
|
Apócope de nada y para |
0.03 (3) |
0.01 (1) |
0.07 (4) |
0.00 (0) |
0.07 (4) |
0.10 (11) |
|
Neutralización de líquida final |
0.04 (5) |
0.07 (9) |
0.07 (4) |
0.09 (4) |
0.02 (1) |
0.11 (12) |
En general, los rasgos coloquiales van en aumento a medida que desciende el estrato sociocultural. Esta distribución coincide también con el imaginario lingüístico, en el que los hablantes de estratos más bajos tienden a un uso menos “cuidado” de la lengua. No obstante, se observan excepciones. La pronunciación de nada y para sin apócope y, sobre todo, la neutralización de la líquida final muestran un aumento del estrato alto al bajo, pero los valores extremos son muy cercanos en ambas series. En especial, la geminación de consonante precedida por líquida se mantiene notablemente estable en Calendario, lo cual habla de una homogeneización de los estratos socioculturales en lo que respecta a este rasgo (compárense estos valores con los de Blanco y negro ¡no!) y, por tanto, de la pérdida de su indicidad sociocultural.
La aspiración de /s/ en final de sílaba muestra el comportamiento contrario: su frecuencia disminuye del estrato alto al bajo, de forma más marcada en Blanco y negro ¡no!. Es un rasgo que se ha comportado de manera contraintuitiva a lo largo del análisis: más frecuente en el estrato sociocultural alto que en el bajo, más frecuente en los adultos que en adolescentes y jóvenes, y, en el caso de Calendario, más frecuente en los personajes femeninos que en los masculinos. Sin embargo, en este momento no estamos en condiciones de ofrecer una explicación satisfactoria de este comportamiento, así que no lo tomaremos en cuenta en los comentarios que siguen.
Las diferencias más marcadas entre los estratos alto y bajo4, en favor del estrato bajo, se observan en la realización de oclusivas sonoras como aproximantes (0.68 en Blanco y negro ¡no! y 0.81 en Calendario), en las elisiones consonánticas (0.26 en Blanco y negro ¡no! y 0.27 en Calendario) y en la geminación de consonante precedida por líquida (0.29 en Blanco y negro ¡no! contra apenas 0.03 en Calendario). Esta última confirma la pérdida de indicidad sociocultural de la geminación, que señalábamos arriba. La realización de oclusivas sonoras como aproximantes ha disminuido ligeramente su frecuencia, pero parece haber consolidado su indicidad sociocultural como rasgo asociado a un estrato bajo: de una frecuencia de 0.48 en el estrato alto en Blanco y negro ¡no!, pasó a 0.07 en el mismo estrato en Calendario. Por su parte, el carácter diferenciador de las elisiones consonánticas se ha mantenido estable, como indicio textual de un estrato sociocultural bajo.
Los rasgos prestigiosos en función del estrato sociocultural muestran los siguientes índices de frecuencia:
Tabla 9: Frecuencia de los rasgos prestigiosos por estrato sociocultural
|
Rasgos prestigiosos |
Blanco y negro ¡no! |
Calendario |
||||
|
Alto |
Medio |
Bajo |
Alto |
Medio |
Bajo |
|
|
/s/ sibilante en final de sílaba |
0.39 (45) |
0.18 (24) |
0.00 (0) |
0.11 (5) |
0.13 (7) |
0.03 (3) |
|
Oclusiva sonora inicial realizada como oclusiva |
0.21 (24) |
0.25 (34) |
0.22 (12) |
0.11 (5) |
0.04 (2) |
0.17 (19) |
|
Oclusiva sonora intervocálica realizada como fricativa |
1.32 (150) |
0.66 (89) |
0.13 (7) |
0.91 (40) |
0.20 (11) |
0.23 (26) |
|
Líquida + cons. pronunciadas sin geminación |
0.74 (84) |
0.41 (55) |
0.11 (6) |
0.14 (6) |
0.02 (1) |
0.06 (7) |
|
nada y para pronunciados sin apócope |
0.13 (15) |
0.09 (12) |
0.04 (2) |
0.14 (6) |
0.02 (1) |
0.04 (5) |
|
Líquida final (/l/ o /r/) diferenciada |
0.17 (19) |
0.06 (8) |
0.07 (4) |
0.11 (5) |
0.04 (2) |
0.02 (2) |
Los rasgos prestigiosos reducen la frecuencia del estrato sociocultural alto al bajo. Esto complementa la distribución de los rasgos coloquiales, pues los hablantes de un estrato sociocultural alto se asocian, en el imaginario lingüístico, a un uso más “cuidado” de la lengua. La excepción es la oclusiva sonora inicial realizada como oclusiva, que se mantiene homogénea en Blanco y negro ¡no! y muestra el comportamiento contrario en Calendario.
Las mayores diferencias entre los estratos alto y bajo, siempre en favor del estrato alto, se observan en las oclusivas sonoras intervocálicas realizadas como fricativas (1.19 en Blanco y negro ¡no! y 0.68 en Calendario), en la combinación de líquida + consonante pronunciada sin geminación (0.63 en Blanco y negro ¡no! y 0.07 en Calendario) y en la /s/ final sibilante (0.39 en Blanco y negro ¡no! y 0.09 en Calendario). Solo las oclusivas sonoras intervocálicas realizadas como fricativas parecen mantener plenamente su indicidad sociocultural, a pesar de haber disminuido tanto su frecuencia como el margen de diferencia. La /s/ final sibilante y, sobre todo, la combinación de líquida + consonante pronunciada sin geminación han reducido notablemente su frecuencia, aunque mantienen un modesto margen de diferencia. Puede decirse que conservan todavía su indicidad sociocultural y su poder caracterizador.
La comparación de ambos grupos de rasgos muestra, una vez más, una mayor frecuencia de rasgos prestigiosos (excepto la /s/ final sibilante) que de rasgos coloquiales en Blanco y negro ¡no!, concentrados en los estratos socioculturales alto y medio. En Calendario, en el estrato alto, se sustrae como excepción la combinación de líquida + consonante pronunciada sin geminación (menos frecuente que su contraparte coloquial); en el estrato medio, solo la líquida final diferenciada es más frecuente que su variante coloquial. Al igual que en las categorías sociales anteriores, se evidencia aquí una apertura de la ficción televisiva cubana, treinta años después, a hablas menos conservadoras. No obstante, los rasgos prestigiosos, particularmente las oclusivas realizadas como oclusiva (inicial) y como fricativa (intervocálica), la pronunciación sin apócope de para y nada, y la líquida final diferenciada conservan su indicidad sociocultural y su poder caracterizador, al estar aún fuertemente asociados a un estrato cultural alto.
Hemos analizado la distribución sincrónica de rasgos fonéticos coloquiales y prestigiosos en dos series televisivas cubanas y su comportamiento diacrónico, asociados a las categorías sociales de género, grupo etario y estrato sociocultural. El objetivo fue describir el uso que se hace de estos rasgos en la caracterización de personajes, a treinta años de distancia, e identificar cuáles de ellos tienen, en el imaginario lingüístico cubano, una marcada indicidad que les permite funcionar como indicios textuales.
Tres rasgos se destacan por su fuerte poder caracterizador en las tres categorías sociales, uno coloquial y dos prestigiosos:
Entre los rasgos coloquiales, las elisiones consonánticas se han mantenido como indicio de un estrato sociocultural bajo y están fuertemente asociadas a personajes masculinos. Entre los rasgos prestigiosos, la pronunciación de nada y para sin apócope es un indicio fuerte de un estrato sociocultural alto y, en menor medida, de edad adulta.
La geminación de consonante precedida por líquida, aunque es un indicio fuerte de personajes masculinos, se ha homogeneizado en los estratos culturales y ha perdido poder caracterizador. De igual manera, la neutralización de líquida final parece estar debilitándose como indicio de personajes jóvenes. La realización de oclusivas sonoras iniciales como oclusivas es muy frecuente en el estrato sociocultural alto, pero ha perdido poder caracterizador en personajes adultos.
Por último, la combinación líquida + consonante pronunciada sin geminación y la /s/ final sibilante, aunque se mantienen débilmente asociadas a un estrato sociocultural alto, han perdido la indicidad que les permitía caracterizar personajes femeninos adultos.
Información complementaria ↑
Fuentes de financiación
No procede.
Material suplementario
No procede.
Disponibilidad de datos
No procede.
Agradecimientos
No procede.
Declaración de contribución de autoría
Ernesto Wong García: Conceptualización, Análisis formal, Investigación, Metodología, Supervisión, Validación, Redacción – borrador original, Redacción – revisión y edición.
Ana Karla Rodríguez Zaldívar: Gestión de datos, Análisis formal, Investigación.
Declaración de conflicto de intereses
Los/as autores/as de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.
Declaración de uso de Inteligencia Artificial
No procede.
1 La construcción de un personaje de televisión es un proceso colaborativo en el que intervienen escritores, actores, directores, etc. Este proceso a menudo es opaco, así que es difícil atribuir autoría a un rasgo específico de un personaje, como puede ser un rasgo lingüístico.
2 Blanco y negro ¡no! no está dividida en temporadas.
3 Por afán de exhaustividad, ofrecemos entre paréntesis el número de ocurrencias brutas.
4 Tomamos el estrato medio como un estrato transicional, en ocasiones inestable (como se observa en los datos), y, por tanto, menos informativo que los extremos.
Androutsopoulos, J. (2012). Repertoires, characters and scenes: Sociolinguistic difference in Turkish-German comedy. Multilingua, 31(2-3). https://doi.org/10.1515/multi-2012-0014
Bauman, R. (1992). Performance. En R. Bauman (Ed.), Folklore, Cultural Performances, and Popular Entertainments (pp. 41-49). Oxford University Press.
Bednarek, M. (2023). Language and Characterisation in Television Series: A corpus-informed approach to the construction of social identity in the media (Vol. 106). John Benjamins Publishing Company.
Bell, A. y Gibson, A. (2011). Staging language: An introduction to the sociolinguistics of performance. Journal of Sociolinguistics, 15(5), 555-572. https://doi.org/10.1111/j.1467-9841.2011.00517.x
Bermúdez Sánchez, M. y Pedrosa Ramírez, A. (2023). El español de Cuba. Caracterización fónica e identidad en el contexto caribeño. ISLAS, 65(204), e1292. https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/view/1292
Choy López, L. R. (1989). Zonas dialectales en Cuba. Anuario L/L, 20, 83-100.
Coupland, N. (2007). Style: Language Variation and Identity. Cambridge University Press.
Culpeper, J. (2001). Language and Characterisation. People in Plays and Other Texts. Longman.
Echezábal Acosta, E. (2024, marzo 28). “Blanco y negro ¡no!”, la serie juvenil cubana que sigue vigente 30 años después. Cubalite. https://cubalite.com/blanco-y-negro-no-la-serie-juvenil-cubana-que-sigue-vigente-30-anos-despues/
Figueroa Arencibia, V. J. (2009). El español en Cuba: Los contactos lingüísticos y la variación geosociolectal de /-ɾ/ y /-l/. Revista Internacional de Lingüística Iberoamericana, 14, 115-144.
González Grau, M. (2021). Calendario [Serie]. Cubavisión.
Laurencio Tacoronte, A. (2012). Variación lingüística en el español de Cuba. Tesis de grado. Universidad Carolina de Praga. https://dspace.cuni.cz/bitstream/handle/20.500.11956/41387/DPTX_2011_2__0_312050_0_119106.pdf
Montero Bernal, L. E. (2007). El español rural de Cuba y su variedad regional. En La lengua en Cuba. Estudios (pp. 147-178). Universidad de Santiago de Compostela.
Ochs, E. (1992). Indexing gender. En A. Duranti y C. Goodwin (Eds.), Rethinking Context (335-358). Cambridge University Press.
Pinto Sánchez, E. (2023, enero 22). Series juveniles en Cuba: ¿hacia un buen camino? Televisión Cubana. https://www.tvcubana.icrt.cu/destacados/7065-series-juveniles-en-cuba-hacia-un-buen-camino
Planchenault, G. (2017). Doing dialects in dialogues: Regional, social and ethnic variation in fiction. En M. A. Locher y A. H. Jucker (Eds.), Pragmatics of Fiction (265-296). De Gruyter. https://doi.org/10.1515/9783110431094-009
Rodríguez Ripoli, M. (1994). Blanco y negro ¡no! [Serie]. Cubavisión.
Silverstein, M. (1976). Shifters, linguistic categories, and cultural description. En K. Basso y H. Selby (Eds.), Meaning in Anthropology (11-55). University of New Mexico Press.
Silverstein, M. (2003). Indexical order and the dialectics of sociolinguistic life. Language and Communication, 23, 193-229. https://doi.org/10.1016/S0271-5309(03)00013-2
Sobrino Triana, R., Montero Bernal, L. E. y Menéndez Pryce, A. J. (2014). Actitudes lingüísticas en Cuba. Cambios positivos hacia la variante nacional de la lengua. En A. B. Chiquito y M. Á. Quesada Pacheco (Eds.), Actitudes lingüísticas de los hispanohablantes hacia el idioma español y sus variantes (Vol. 5, pp. 290-408). Bergen Language and Linguistic Studies (BeLLS).
Stamou, A. G. (2014). A literature review on the mediation of sociolinguistic style in television and cinematic fiction: Sustaining the ideology of authenticity. Language and Literature: International Journal of Stylistics, 23(2), 118-140. https://doi.org/10.1177/0963947013519551
Tristá Pérez, A. M. y Valdés Bernal, S. (1978). El consonantismo en el habla popular de La Habana. Ciencias Sociales.
Wong García, E. (2024). De San Antonio a Maisí: Panorama fonético del español de Cuba. En G. Francisco Sánchez, D. Castilleja, J. Jiménez-Salcedo, C. Huerdo-Moreno y M. Bonet Bofill (Eds.), Variedades del español: Aproximaciones desde la sociolingüística, la pragmática, la traducción y la interpretación (27-43). Brill.