Loquens 11 (1-2)
 eISSN: 2386-2637
https://doi.org/10.3989/loquens.2024.e109

La descripción fonética en la tradición ortológica: las Lecciones elementales (1827/28, 1832) de Mariano José Sicilia

The phonetic description in the orthological tradition: the Lecciones fundamentales (1827/28, 1832) of Mariano José Sicilia

 

1. INTRODUCCIÓN

 

Junto a reflexiones esporádicas en gramáticas, diccionarios y ortografías, la tradición ortológica del español constituye un espacio privilegiado para la investigación historiográfica del desarrollo de las ideas fonéticas hasta la constitución de la disciplina como plenamente científica. En esta tradición, cobra especial relevancia la obra de Mariano José Sicilia (1777-ante 1862) Lecciones elementales de Ortología y Prosodia, calificada, en efecto, como “obra capital de la ortología española del siglo XIX” (Satorre y Viejo, 2013Satorre, F. J. y Viejo, M. L. (2013). Ortología, en Echenique, M. T. y Satorre, F. J. (eds.), Historia de la pronunciación de la lengua castellana. Valencia: Universidad de Neuchâtel y Tiran Humanidades, 337-379.: 357)1Coinciden en este juicio otros trabajos que han revisado su obra (así, Quijada, 2014a y González Corrales, 2023).. El texto, que fue objeto de dos ediciones (París, 1827-1828Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana. y Madrid, 1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real.), ejerció un importante influjo en el periodo posterior2Se ha encontrado la influencia de Sicilia en numerosos autores del siglo XIX, como González de la Portilla (1831), Bello (1835), Romero (1837), Ortega (1843), Avendaño (1844), García de San Vicente (1851), Pizarro (1867) y Marroquín (1869) (Satorre y Viejo, 2013, p. 360). y llegó a conocer dos compendios en Hispanoamérica3Se trata de la Prosodia española extractada de las lecciones de Don Mariano José Sicilia (México, 1840) y el Estracto de la obra de don Mariano José Sicilia titulada Lecciones elementales de Ortología i prosodia (Bogotá, 1848), de Juan Antonio Salazar (Vila, 2021), de la que González Corrales (2023) habla de una segunda edición en Bogotá y 1849). La influencia que ejerce en México ha sido estudiada por Crow (1998)..

En consonancia con el relieve que adquirieron las Lecciones en su época, el objetivo principal de este trabajo será dar cuenta de la aportación que suponen sus reflexiones en la descripción fonética de la lengua española, teniendo en cuenta el diálogo que el autor establece con las obras de la Real Academia Española y con autores que le sirven de fundamentación teórica en su análisis, sobre todo del ámbito francés.

Para ello, tras una breve semblanza biográfica que presente al autor en su contexto histórico y social (§ 2), revisaremos las fuentes bibliográficas de las que parte (§ 3), para después pasar al análisis propiamente dicho. Nos centraremos en dos aspectos principales: la definición de la propia ortología como disciplina (§ 4), en el que se analizarán las categorías de análisis de las que se sirve, y la descripción de los sonidos del español (§ 5). Terminará el trabajo con unas conclusiones (§ 6) sobre la contribución de Sicilia a la tradición ortológica.

2. SEMBLANZA BIOGRÁFICA4 Sobre la biografía de Sicilia, vid. Guillén Gómez (2005) y González Corrales (2023).

 

Nacido el 24 de marzo de 1777 en Granada, Mariano José Sicilia cursó sus estudios de primera enseñanza en el prestigioso Colegio de San Bartolomé y Santiago. Después estudió la carrera eclesiástica, con Filosofía, Sagrada Escritura y Teología y después Lenguas Orientales, Derecho Canónico, Concilios y Disciplina, materias que le permitieron obtener el grado de Maestro en Artes, Licenciado en Teología y Bachiller en Cánones. Antes de terminar el siglo Sicilia era catedrático de Filosofía Moral. En su Granada natal frecuentó los círculos intelectuales próximos a la cultura ilustrada francesa. Recibió el orden sacerdotal en 1803 y fue enviado como párroco a Albuñol, pero su actividad política y cultural le procuraron su vuelta a Granada en 1810, con el dominio de José Bonaparte.

Con la restauración del absolutismo por parte de Fernando VII (Artola, 1978Artola, M. (1978). Antiguo Régimen y revolución liberal. Barcelona: Ariel.), en septiembre de 1812 Sicilia fue encarcelado y procesado dos veces hasta 1814. Las insurrecciones y pronunciamientos de la segunda década del siglo llevaron al sacerdote a una intensa actividad política. En 1818 ganó el priorato de la Iglesia Colegial de Baza, y el año siguiente fue detenido de nuevo por su implicación en la insurrección de 1817. Volvió al activismo político en el Trienio liberal (1820-1823), en el que fundó y dirigió El Observador Bastitano. Después ocurrió la invasión de los Cien Mil Hijos de San Luis (1823), con el restablecimiento del absolutismo en España. Sicilia huyó a Francia donde, finalmente, se estableció en París.

Durante el exilio francés, Sicilia subsistió gracias a la traducción de obras francesas a la lengua española y a algunas publicaciones originales. En el primer grupo encontramos dos textos técnicos: de Charl Von Martens, el Manual Diplomático o Compendio de los Derechos y funciones de los Agentes Diplomáticos, (París, Librería Americana, Calle del Temple, 1826); de Charles Ganilh, el Diccionario analítico de economía política (Librería Americana, París, 1827). También traduce literatura: Las aventuras del último abencerrage (Librería Americana, París, 1827) y Los Natchez (París, Librería americana, 1830), de Chateaubriand. Entre las obras originales, se cuenta el Diccionario de sinónimos de la lengua castellana (Librería Americana, París, 1827-1828) y también la que nos ocupa: las Lecciones elementales de Ortología y Prosodia (Librería Americana, París, 1827-1828)5Probablemente, no llegó a completar una “gramática analítica” de la que habla en las Lecciones (1827, p. 14), que aparece con el título Ideología gramatical, poética y oratoria, en la segunda edición (1832, p. XIII)..

Se desconoce la fecha y lugar donde murió Sicilia. En octubre de 1832 se proclamó la amnistía a los exiliados políticos (Bahamonde y Martínez Martín, 2016Bahamonde, Á. & Martínez Martín, J. A. (2016). Historia de España siglo XIX. Madrid: Cátedra. 9ª edición (1ª: 1994).). Sicilia publicó la segunda edición de la Ortología en Madrid, pero se sabe que permaneció en París. Se le cita como finado en el discurso fúnebre de Martínez de la Rosa, acaecido en 1862.

3. LAS FUENTES DE SICILIA

 

La fundamentación de la reflexión ortológica de Sicilia es, principalmente, la Real Academia en sus textos de la Ortografía y el Diccionario. La referencia más usual está constituida por las ediciones de ambas obras posteriores a la reforma llevada a cabo en 1815, en que aparecen comentarios a la articulación de los sonidos. Además, Sicilia se refiere a obras clásicas que abordan la pronunciación del latín y a autores franceses que se aproximan de forma novedosa a la descripción de los sonidos.

Respecto a la Academia, sería necesario desarrollar por extenso la relación, a veces conflictiva, que Sicilia entabla con ella. Basten en el espacio disponible unas breves notas. Las Lecciones se sitúan poco después de una reforma significativa de la ortografía académica, llevada a cabo en la edición octava, de 1815 (García Santos, 2011García Santos, J. F. (2011). Las ortografías académicas del Siglo XVIII (con una extensión hasta 1844), en Gómez Asencio, J. J. (dir.), El castellano y su codificación gramatical. Vol. 3: De 1700 a 1835. Burgos: Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 445-492.), que se reproduce en la que el autor utiliza, de 1826. Junto a la reforma ortográfica, es destacable que también se introducen en esta edición académica descripciones de los sonidos, con la particularidad de que la institución toma estas explicaciones de una obra que describía otro estado de la lengua: la obra de Juan López de Velasco Orthographia y pronunciacion castellana (1582López de Velasco, J. (1582). Orthographia y pronunciacion castellana. Burgos [s. n.].) (Esteve, 1982Esteve, A. (1982). Estudios de teoría ortográfica del español. Murcia: Departamento de Lingüística General y Crítica Literaria.; García Santos, 2011García Santos, J. F. (2011). Las ortografías académicas del Siglo XVIII (con una extensión hasta 1844), en Gómez Asencio, J. J. (dir.), El castellano y su codificación gramatical. Vol. 3: De 1700 a 1835. Burgos: Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 445-492., pp. 474-6; Pozuelo Yvancos, 1989Pozuelo Yvancos, J. M. (1989). Las primeras descripciones fonéticas de la Real Academia Española. Estudios románicos, 5, 1165-1184.; Quilis Merín, 2010Quilis Merín, M. (2010). La articulación de los sonidos en la lexicografía del español (siglos XIX y XX), Quaderns de filología. Estudis lingüistics, 15, 97-120., p. 100). Sicilia también tiene en cuenta la edición de la Ortografía anterior al cambio de modelo: la séptima edición (1792Real Academia Española (1792). Ortografía de la lengua castellana, compuesta por la Real Academia Española. Séptima impresion, corregida y aumentada. Madrid, Imprenta de la viuda de Ibarra., que sigue la segunda edición de 1754). Asimismo, se pueden encontrar referencias al Diccionario académico en su undécima edición (1822Real Academia Española (1822). Diccionario de la lengua castellana. Sexta edición. Madrid: Imprenta Nacional.), reimpresión de la quinta edición (1817), que recoge los mismos cambios.

En la actitud ante la Academia hay que distinguir lo referido a la ortografía y a la descripción de los sonidos. En el primer caso, la Corporación se erige indiscutiblemente como autoridad para Sicilia, con pocas excepciones, como la sustitución de algunas <x> por <s> que propuso la Academia para simplificar la ortografía (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, pp. 154-5). El sacerdote granadino se muestra reacio en general a los cambios ortográficos. Sin embargo, también en esta dirección puede ir más allá de lo dictado por la Academia, como ocurre respecto al mantenimiento de las letras <g> y <j> para expresar el sonido velar fricativo sordo (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 174 n.).

En otros casos, Sicilia admite pronunciaciones que la Academia había propuesto para preservar la ortografía. Es el caso conocido de <b> y <v>, en que, en lugar de eliminar uno de los grafemas, la Corporación había propuesto en su reforma una pronunciación diferente de sus sonidos, bilabial y labiodental, respectivamente. Sicilia, a pesar de conocer la igualación de ambos sonidos al menos desde Nebrija (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 100 n.), es partidario de la distinción. También admite la aspiración a la que corresponde la letra <h> según el DRAE (1822Real Academia Española (1822). Diccionario de la lengua castellana. Sexta edición. Madrid: Imprenta Nacional.) para mantener la grafía (1827, p. 186; vid. infra § 5.5). No obstante, Sicilia asume la existencia de usos sin aspiración (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 192-3), por lo que aboga por su supresión en tales casos, siguiendo el modelo de los italianos (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 213 n.).

En lo referido a la descripción de la pronunciación, la actitud de Sicilia se muestra con mayor independencia de la institución española. Merece la pena destacar el siguiente pasaje:

[…] conviene tener presente que la misma Academia confiesa, al principio de su Gramática, no haberse aun dedicado á fijar las reglas de la verdadera pronunciacion castellana. De consiguiente, todo lo que diga como de paso en su Diccionario y su Ortografia en materia de pronunciacion, se halla mucho mas distante de la infalibilidad que todas sus demas decisiones en las otras partes de la Gramática (Sicilia, 1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, p. 108).

Con este principio, para la descripción de los sonidos de la lengua española, Sicilia recurrirá a otras fuentes, sobre todo francesas, aunque también aparecen citados autores latinos para documentar la pronunciación del latín6Sicilia cita a los siguientes autores latinos: Quintiliano, Prisciano, Victorino, Carisio, Diómedes, Terenciano, Probo y Publio Nigidio.. Los autores más relevantes para su descripción ortológica son Alexandre-Xavier Harduin (1718-1785) y Denis Dodart (1634-1707). El primero, en su libro Dissertation sur les voyelles et les consonnes (1760Harduin, A.-X. (1760). Dissertation sur les voyelles et les consonnes. Amiens y París: Librería Lambert.), permitirá a Sicilia distinguir de una forma más rigurosa, como veremos, vocales y consonantes, a las que ambos autores denominan articulaciones (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 30). Por su parte, Dodart (Mémoires sur les causes de la voix de l’homme et de ses différents tons, 1700Dodart, D. (1700). Mémoires sur les causes de la voix de l’homme et de ses différents tons, impresas en el volumen Histoire de l’Académie royale des sciences. Paris [s.n.], 244-293.) explica de forma novedosa los órganos necesarios en la producción de los sonidos, que Sicilia incorpora en sus explicaciones (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 52).

Conviene mencionar también otra referencia a un autor francés, Nicolas Beauzée (1717-1789), quien en el artículo “Grammaire” de la Encyclopédie, había distinguido la ortología, sección dedicada al lenguaje hablado, y la ortografía, dedicada al lenguaje escrito. De forma parecida a Sicilia, al tratar la primera, encontramos los elementos (voces y articulaciones) y la prosodia (acento y cantidad) (vid. Swiggers, 2011Swiggers, P. (2011). La gramática general y filosófica francesa y su recepción en España, en Gómez AsencioJ. J. (dir.), El castellano y su codificación gramatical. Vol.3: De 1700 a 1835. Burgos: Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 53-98., pp. 71-72). El autor español lo cita en dos ocasiones, a propósito de los lemas de la Encyclopédie dedicados a la letra <R> (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, p. 65) y a la voz “Hiatus” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, p. 218). En definitiva, comprobamos que son innovaciones francesas las que permiten a nuestro autor el avance en la descripción fonética de la lengua española7Encontramos otro autor citado, Wachter, de quien desconocemos la identidad. Sicilia reproduce de él un pasaje en latín sobre la articulación de [s] (1827, II, p. 101; 1832, p. 167)..

4. LA ORTOLOGÍA COMO DISCIPLINA

 

Las Lecciones elementales de Sicilia suponen un punto de inflexión en el desarrollo de las ideas fonéticas del español. La obra ha sido caracterizada por Quijada (2014aQuijada, C. (2014a). Contribución de los tratados de ortología decimonónicos a la historia de la fonética española. RAHL: Revista argentina de historiografía lingüística, 6(2), 161-180.), que destaca el interés del autor por la descripción de los sonidos de la lengua española, frente a los enfoques de tipo prescriptivo y pedagógico predominantes en la tradición en la que se inserta Sicilia, lo que, a todas luces, le ha valido su reconocimiento como primer ortólogo español.

4.1. La ortología en el marco de la gramática

 

Los primeros tratados que, ya en el Siglo de Oro, aportan algunas ideas sobre el componente oral de la lengua española muestran claras imprecisiones terminológicas. Todavía en el siglo XIX las ideas gramaticales no están plenamente definidas, por lo que la terminología acuñada por cada autor debe ser entendida dentro de su propio marco conceptual. Como preámbulo a la descripción de los segmentos fónicos, Sicilia presenta una serie de “nociones generales” que revelan su concepción de la ortología8En la tradición previa al siglo XIX, el término ortología alterna con ortopeya, ortopeia u ortoepía (Satorre y Viejo, 2013, pp. 340-352; Quijada, 2014b, 2015)..

Frente a acepciones más o menos restrictivas del término ortología, Sicilia presenta esta disciplina como aquella “parte de la Gramática por la cual se señalan las reglas de la pronunciacion de cada lengua” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 19). Resulta fácil deducir que el autor se refiere a los mecanismos articulatorios que generan los sonidos del habla. Por tanto, para Sicilia ortología es el equivalente de lo que hoy se nombra como pronunciación o fonética (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 78; 181n.; 212; II, p. 109). Junto a la ortología, utiliza también el término prosodia, que ocupa la segunda parte de la obra, para tratar “la medida del tiempo que debe emplearse en cada sílaba, y de la modulación que corresponde á cada pronunciación y á cada palabra” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 22).

Sicilia también utiliza el término pronunciación, que comprende el dominio de la ortología y la prosodia9La pronunciación se explica como la “manera de emitir y combinar los diferentes sonidos con que se forman las palabras; la medida de tiempo que debe emplearse en la emision ó produccion de cada sonido; y la modulacion que con arreglo á aquella misma medida de tiempo conviene dar al tono de la voz” (1827, p. 19).. El autor plantea una visión complementaria de ambas disciplinas para describir el “artificio físico de la palabra hablada” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana.: 23), en el que se hace necesario el conocimiento previo de las reglas de la ortología (o pronunciación) para abordar posteriormente el estudio de la prosodia.

Como reflejo de un principio común a la tradición ortológica, Sicilia trata de vincular las reglas de la ortología y la prosodia con las de la ortografía:

M. ¿Se puede usar la nomenclatura de la ortografía para tratar las reglas de la ortologia y prosodia? D. Sí, porque entre ellas hay ó debe haber una exacta correspondencia, y los términos de que usa la ortografía, son los signos de las mismas ideas que con respecto á las pronunciaciones desenvuelve la ortologia y la prosodia (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 23).

No obstante, el autor no plantea una subordinación de la pronunciación a la grafía, como era habitual en los tratados de los siglos XVII y XVIII. De hecho, para evitar la confusión que pudieran suscitar los argumentos arriba expuestos, en la edición de 1832, Sicilia incorpora una nota que aclara su punto de vista con respecto a las reglas de pronunciación y escritura:

conviene mucho que los niños se acostumbren á distinguir las propiedades ortográficas de las letras, de las cualidades ortológicas que tienen aquellos mismos signos pronunciados. De lo contrario, la inexactitud, y la inconstancia y variedad de los usos que se adoptan en la ortografia, produciría muchas dudas y muchos errores en la pronunciacion (1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real., p. 43).

Ello explica que en el tratado no se plantee la equivalencia entre letra y sonido que asume la mayoría de los tratadistas anteriores a Sicilia, quien, como comprobaremos, precisamente presume de haber esclarecido las ideas ortológicas y prosódicas mediante la terminología sobre la que asienta su teoría.

4.2. Categorías para el análisis “ortológico”

 

Sicilia explica de forma bastante precisa el mecanismo de la fonación:

La impulsion que se da al aire haciéndole salir del pulmon á la boca por cierta especie de contraccion del gran canal de la traquiarteria, en cuya extremidad el juego particular de la laringe, y el movimiento de la glotis agitada por el aire, produce aquel ruido sonoro que llamamos voz y cuyo tono vocal se determina por la postura particular de la boca (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 50-1).

En una nota al pie, el autor añade información sobre los términos fisiológicos que ha empleado (traquiarteria, laringe, glotis). A pesar de que se trata de términos existentes en español10Según el Corpus del Nuevo Diccionario Histórico (CDH), el término que se documenta antes en castellano es traquiarteria (1443), seguido de laringe (1580). En cambio, glotis aparece por vez primera en 1816, identificado, en realidad, con lo que ahora denominamos epiglotis: «En el estado de sanidad, cuando tragamos tapamos con una valvulita, que se llama glotis, el cañón del aire, y quedando cerrado con ella, pasa el alimento por encima al cañon del estómago como por sobre un puente» (José Joaquín Fernández de Lizardi, El Periquillo Sarniento, 1997 [1816], Madrid, Cátedra: 927-928). Esta referencia permite deducir la modernidad de los planteamientos de Sicilia., al final de la nota remite a un autor francés, Denis Dodart, en sus Mémories sur les causes de la voix de l’homme et de ses différent tons (1700Dodart, D. (1700). Mémoires sur les causes de la voix de l’homme et de ses différents tons, impresas en el volumen Histoire de l’Académie royale des sciences. Paris [s.n.], 244-293.), para los lectores que deseen obtener una mayor abundancia de detalles sobre la producción de la voz.

Respecto a la articulación, Sicilia parte del reconocimiento de veintisiete “modos de hacer sonar la voz humana” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 38), es decir, veintisiete sonidos que divide en dos grupos: fundamentales y fundamentales modificados, que se corresponden, respectivamente, con vocales y consonantes. Para esta primera clasificación, el autor (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 30) reconoce seguir la “manera ingeniosa” que Alexandre-Xavier Harduin presenta para diferenciar ambos sonidos en su citada Disssertation sur les voyelles et les consonnes (1760Harduin, A.-X. (1760). Dissertation sur les voyelles et les consonnes. Amiens y París: Librería Lambert.). La analogía que el autor francés plantea entre el proceso de fonación y la manera de hacer sonar los instrumentos de viento induce a pensar que el criterio tomado para establecer la división propuesta es la presencia / ausencia de un obstáculo en la salida del aire.

Con objeto de aclarar su propia terminología, Sicilia explica que en los sonidos consonánticos “se añade algun movimiento ó juego particular de la lengua, ó de los labios, ó de los dientes, de la garganta ó cualquier otra de las partes que pueden ser empleadas como agentes de la pronunciacion” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 27). Al mencionar estos cuatro órganos, anticipa su clasificación de las articulaciones. En cuanto a la acción desarrollada por los diferentes órganos que se ven implicados en la articulación de los sonidos, Sicilia remite de nuevo a Dodart.

4.2.1. Las “articulaciones”
 

En la descripción de las consonantes, Sicilia establece, en primer lugar, los tipos de articulaciones que existen en español en función de los órganos que participan en su ejecución (Sicilia, 1827, p. 75). Lo cierto es que la terminología que plantea coincide con la que recoge la Academia en su Ortografía de 1826, la edición que cita a lo largo del tratado, una reedición de la de 1815, como se ha señalado más arriba (§ 3). De este modo, reconoce cuatro tipos de articulaciones: labiales, linguales, guturales-paladiales y dentales (1827, p. 75-77)11Sicilia se muestra conocedor de la diferente terminología que existe para denominar a las distintas articulaciones. En una nota al pie, explica que algunos autores denominan silbantes a las dentales “c dulce, ch, s y z” (1827, p. 77), al igual que los sonidos de <f> y “v consonante” han recibido el nombre de suflantes (1827, p. 77).. Su criterio para agrupar los sonidos obedece al lugar en que estos se articulan. Pero la clasificación se completa con un tipo más: las nasales (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 76-7). A este respecto, conviene hacer notar que el autor ya es consciente de que la nasalidad es un rasgo que se superpone a los lugares de articulación citados:

Si se quiere, puede añadirse otra clase mas, colocando en ella las articulaciones en que, por un juego particular de la lengua y la garganta, se hace salir el aliento sonoro, parte por la boca y parte por el canal de la nariz, de donde resulta el sonido de la vocal articulada mas hondo y obscuro con respecto á su manera de sonar natural y ordinaria (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 77).

Se trata de una innovación que la Academia había intuido, pero no desarrollado, puesto que la <ñ> no se incluye en la clasificación inicial de las “letras”. La siguiente tabla 1 recoge la clasificación de las articulaciones que propone la ORAE (1826Real Academia Española (1826). Ortografía de la lengua castellana, compuesta por la Real Academia Española. Novena edición notablemente reformada y corregida. Madrid, Imprenta Real.) y Sicilia (1827-1828Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana. y 1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real.):

Tabla 1 Clasificación de las letras-sonidos en ORAE (1826Real Academia Española (1826). Ortografía de la lengua castellana, compuesta por la Real Academia Española. Novena edición notablemente reformada y corregida. Madrid, Imprenta Real.) y Sicilia (1827-1828Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana. y 1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real.) (elaboración propia) 
ORAESicilia
Labialesb p f v mb p f v m
Dentalesc ch s zch s z c12Añadimos <c> al grupo de las dentales y <k> a las paladiales-guturales, puesto que, a pesar de que Sicilia no incorpora estas grafías en la clasificación que propone de las “letras-sonidos”, lo cierto es que al describir su pronunciación sí las integra en sus grupos respectivos, dejando claro el lugar en que se articulan. Los sonidos que corresponden a esta clasificación son recogidos más abajo, § 5.7.
Lingualesd t l r nd t l ll n ñ r y13La ORAE apenas caracteriza el sonido consonántico de <y>, pues se limita señalar que actúa “cuando hiere à la vocal que se la sigue” (1826: 57). Tampoco incluye esta articulación en la clasificación de las “letras-sonidos”.
Paladiales-guturalesg j ll q xg j k c q h
Nasalesm n ñm n ñ
4.2.2. Consonantes fuertes y débiles
 

Además del lugar de articulación y la nasalidad, Sicilia da cuenta de otro rasgo que se suma a la caracterización de varios sonidos y que proviene de la tradición gramatical, como el propio autor declara en varias ocasiones. Consiste en la división que se establece entre sonidos fuertes y débiles14A lo largo de la obra, Sicilia utiliza también los calificativos suave, dulce, blanda, flebe y flaco (1827, p. 126-127; 147; 177-178; II, p. 131, respectivamente), para el segundo término, para marcar esta distinción., que funciona, como comprobaremos, en las siguientes parejas: respectivamente, [p] / [b] (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 51); [t] / [d] (1827, p. 147), [f] / v consonante (1827, p. 160); [x] / [g] (1827, p. 173); [k] / [θ] (1827, p. 118; II, p. 184) y [r] / [ɾ] (1827, II, p. 67).

Se comprueba que esta oposición entre consonantes fuertes y débiles afecta a las parejas de labiales ([p] / [b]), de labiodentales ([f] / [v])15Sicilia propone un sonido labiodental sonoro [v] para la lengua española, como se explicará en § 5.2. y de la velar fricativa [x] con la oclusiva sonora [g], y a las vibrantes múltiple [r] y simple [ɾ]. Es interesante hacer notar que esta división corresponde, en términos actuales, al grado de tensión que desde Alarcos (1950Alarcos Llorach, E. (19501, 19542, 19613, 1986 [19654]). Fonología Española. Madrid: Gredos.-1965) se reconoce vigente en estas series, si bien en las velares se suele oponer [k] y [g]. Distinto caso es el del par [k] / [θ], que opone Sicilia con la misma terminología. Presenta ahora un criterio claramente ortográfico, referido a los dos valores otorgados a la letra <c>, llamando fuerte al sonido velar y débil para el interdental.

4.2.3. Consonantes mudas y semivocales
 

Sicilia recoge también otra forma de clasificar los sonidos presente en la tradición. Nos referimos a la diferencia que se establece entre las consonantes mudas y las semivocales:

La distinción de consonantes mudas y semivocales no corresponde sino á los nombres que se han dado á las letras con que se designa cada articulacion. A las letras cuyo nombre comienza por la misma consonante con que se nota la articulacion que representan, cuales son be, ce, che, de, ge, jota, ka, pe, qu, te y zeta, las han llamado mudas: y á aquellas cuyo nombre empieza por vocal, como son efe, ache, ele, elle, eme, ene, eñe, ere, ese, y equis, las han llamado semivocales (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 78-79).

No obstante, rechaza tal clasificación, debido a que todas las consonantes necesitan una vocal para ser pronunciadas (1827, p. 78); de hecho, en la edición de Madrid, Sicilia incluso llega a considerar que esta distinción es “enteramente insignificante y arbitraria” (1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real., p. 34).

4.2.4. La distribución en la sílaba
 

Para Sicilia, la clasificación de las articulaciones no es exhaustiva si no se tiene en cuenta “su diferente modo de afectar los sonidos vocales” y las combinaciones en las que pueden aparecer (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 80). En la descripción de los segmentos, el autor sigue siempre el mismo orden: en primer lugar, explicita de qué tipo de articulación se trata en función del órgano que más participa en su ejecución; seguidamente, describe la manera de pronunciar el sonido; y, por último, indica sus posibilidades de combinatoria y distribución. Por un lado, el autor diferencia las articulaciones directas e inversas, que corresponden a las posiciones de ataque y coda, respectivamente. Por otro, en función del número de sonidos consonánticos que anteceden a la vocal, las articulaciones pueden ser también simples, si hay una única consonante en ataque, o compuestas, si hay dos (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 80-7).

Sicilia introduce también el par sordo / sonoro (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 81. 84; 1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real., p. 36). En palabras del autor, las articulaciones sonoras son “aquellas que se ejecutan sobre un sonido vocal lleno, rotundo y perfecto; ó lo que es lo mismo, bajo las cuales campea de lleno y se percibe enteramente el sonido vocal que modifican” (1832, p. 36). Este rasgo se desarrolla en menor medida, y además el autor no lo aplica a las articulaciones inversas, como se comprueba de forma clara en el esquema que incorpora en la edición de 1832 para ilustrar sus planteamientos:

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Figura 1 Distribución de los sonidos en la sílaba (Sicilia, 1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real., p. 36) 

También en la segunda edición, Sicilia, como anticipamos, presume en una nota de haber arrojado luz sobre el terreno de la ortología con esta clasificación sin precedentes:

En ninguna materia puede ser llevado á su per-feccion un buen exámen analítico sin poner signos ciertos á las ideas, y establecer una buena nomenclatura. Sobre ninguna lengua, á lo ménos de que yo tenga noticia, se ha hecho todavía la análisis ortológica de las articula-ciones consideradas en sus efectos, lo cual ha ocasionado siempre que las teorías de los es-critores, aun de aquellos que mas se han acer-cado á sondear los secretos de la ideologia gramatical, sean oscuras por falta de términos propios para haber de fijar las ideas y comuni-carlas fielmente á sus lectores. Yo espero que los mios recibirán bien esta nomenclatura en-teramente nueva que les ofrezco, sin que lo prolijo de ella les enfade: yo les afirmo bajo mi palabra, y en el discurso de esta obra lo verán demostrado, que sin las clasificaciones que he establecido seria imposible dar un paso seguro en las teorías ortológicas y prosódicas (Sicilia, 1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real., p. 35)16Vid. Quijada (2014a, p. 169). Sobre los términos análisis y analítico, vid. también Hassler (2009) y Calero y Zamorano (2010)..

5. DESCRIPCIÓN DE LOS SONIDOS DEL ESPAÑOL

 

Con la terminología tradicional que Sicilia adopta de la Academia y con las nuevas aportaciones que hemos recogido en el epígrafe anterior, en las Lecciones elementales se lleva a cabo una descripción fonética de la lengua española que hará de esta obra una referencia necesaria a partir de su publicación. Revisamos en los epígrafes que siguen sus explicaciones en series de sonidos.

5.1. Vocales

 

Sicilia se vale de los postulados de Dodart (1700Dodart, D. (1700). Mémoires sur les causes de la voix de l’homme et de ses différents tons, impresas en el volumen Histoire de l’Académie royale des sciences. Paris [s.n.], 244-293.) para explicar los mecanismos de pronunciación de las vocales. Es destacable la modernidad de los planteamientos que ofrece, pues sostiene que las modificaciones del sonido “puro, claro y neto” son consecuencia de la mayor o menor apertura de la boca y del diferente modo de situar la lengua (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 45; 53-5). Así, para pronunciar el sonido que corresponde a [i] y a [e], Sicilia sostiene que la boca ha de estar entreabierta, más cerrada para el sonido de [i], y la lengua apuntando hacia lo que denomina “paladar alto”. Por el contrario, en el caso de [a], la boca se abre “medianamente” y la lengua permanece “en su manera de estar natural”. En la articulación de los sonidos de [o] y [u] el autor describe una ligera elevación de la lengua y, siguiendo a la tradición, alude al redondeamiento de los labios, dado que compara la forma que estos adoptan con la grafía, aunque advierte los matices que diferencian a ambos sonidos, como puede verse en su descripción de [u]:

La posicion de la lengua es la misma en la o: los labios se mueven tambien hacia afuera en figura oval, pero mas prolongada, dejando solo una abertura estrecha para la salida de la voz. La contraccion es mas fuerte y mas profunda en la o (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 54-55).

Esta descripción se aplica a las que denomina vocales puras, como caracteriza a las del español, en las que, tal como hace notar, no se mezclan dos sonidos vocálicos. Reconoce la existencia de vocales mixtas en algunas lenguas extranjeras, como el francés, y también en los dialectos de ciertas provincias españolas, donde las tacha de “vicio del cual es necesario guardarse” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 47).

5.2. Consonantes labiales

 

Pese a adoptar la terminología propuesta por la Academia, Sicilia introduce ciertas novedades en su clasificación de los sonidos consonánticos. El grupo de las articulaciones labiales es el único que coincide plenamente con la propuesta de la Corporación. A él pertenecen los sonidos en cuya articulación “juegan principalmente los labios”, que, según el autor, son los que representan las siguientes grafías: <b>, <p>, <m>, <f> y <v> (Sicilia, 1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 75).

En primer lugar, los sonidos que corresponden a <b> y <p> son descritos como oclusivos. El autor destaca, como cualidad diferenciadora, la fuerza con que se aprietan y sueltan los labios en la articulación de [p]:

M. ¿A que género de articulaciones pertenece la p? D. Al de las labiales. M. ¿De que modo se practica? D. Cerrando los labios como se hace para la b; pero apretándolos y soltándolos con mas fuerza que para la b al tiempo de emitir el sonido vocal (1827, II, pp. 50-1).

Similar es la explicación que el autor propone para distinguir la articulación de los sonidos que corresponden a las letras <f> y la que denomina v consonante, donde la diferencia radica en la fuerza con que se produce la salida del aire:

M. ¿Con cual de las articulaciones labiales tiene mas afinidad la de f? D. Con la de v consonante á la cual, por su mucha semejanza con la f, la han llamado algunos gramáticos f débil ó endeble. M. ¿En que consiste pues la diferencia de estas dos articulaciones? D. En que en la de f, se hace pasar el aire por entre los dientes y el labio inferior, un momento antes de la emision del sonido vocal; pero en la de v consonante, se tiene el mismo labio asido por los dientes superiores sin dejar salir el aire, es decir sin formar el soplo de la f, hasta el momento mismo de la emision del sonido vocal, siendo por esta razon mucho mas leve el espíritu ó soplo que juega en la v (1827, pp. 160-1).

Como se apuntaba más arriba (§ 3), el mantenimiento de esta articulación labiodental muestra a Sicilia como deudor de la doctrina académica.

5.3. Consonantes dentales

 

Con respecto al grupo de las articulaciones dentales, la propuesta de Sicilia coincide con la Academia. Tal como expresa el autor, en estas articulaciones “los dientes, y á falta de ellos las encías, tienen una parte muy principal, formando una especie de barrera ó rejuela al sonido” (1827, p. 76). Pertenecen a este grupo los sonidos fricativos [s] y [θ] y el africado [t͡ʃ], correspondientes a las grafías <s>, <c>, <z> y <ch>.

La descripción que Sicilia aporta para cada uno de ellos no es lo suficientemente clara. A juzgar por lo expuesto, la articulación de [s] y [t͡ʃ] parecen muy similares. En el caso de [s], el autor indica que la lengua toca “lo alto del paladar”, dejando pasar el aire por los dientes “entreabiertos”, lo que genera una especie de “silbo” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 101-2). Sostiene que en la articulación de [t͡ʃ] se forma “el mismo espíritu con que se pronuncia la s”, aunque en este caso describe que la parte anterior de la lengua se apoya de lleno en el paladar (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 141-3).

El sonido que hoy reconocemos como interdental [θ], representado por las grafías <c> y <z>, es motivo de cambios y contradicción en las dos ediciones de la ortología de Sicilia. En 1827, ambas articulaciones se describen del mismo modo: “Entreabriendo los dientes, arrimándoles la extremidad de la lengua, y lanzando en esta posicion y haciendo susurrar el aire” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 173-4). No obstante, Sicilia trata de diferenciarlas para que haya una correspondencia grafía-sonido. Así pues, llega a plantear lo siguiente:

El mecanismo de las articulaciones es uno mismo esencialmente; pero se diferencia la una de la otra, en que la c es mas suave ó mas delgada que la z; razon por la cual, cuando se pronuncia esta última, la extremidad de la lengua entra un poco mas en la abertura de los dientes, y el espíritu que se forma, al susurrarla, es mas fuerte y mas denso (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 126-7; cursivas nuestras).

Para justificar su postura, el autor incluso llega a reivindicar el uso de la cedilla —que a la sazón ya había sido excluida del alfabeto por la Academia (cfr. García Santos, 2011García Santos, J. F. (2011). Las ortografías académicas del Siglo XVIII (con una extensión hasta 1844), en Gómez Asencio, J. J. (dir.), El castellano y su codificación gramatical. Vol. 3: De 1700 a 1835. Burgos: Instituto Castellano y Leonés de la Lengua, 445-492.)— para esclarecer aquellos casos en los que, a su juicio, correspondía una articulación suave ante <a>, <o>, <u>17Una extensa nota (1827, p. 129-34) termina criticando que la Academia haya desechado la letra <ç>. Se trata de una muestra más del conservadurismo de la propuesta de Sicilia.. Por el contrario, en la edición de 1832, Sicilia acepta la eliminación de la cedilla porque admite que se trata del mismo sonido:

la zedilla era un carácter, figurado de esta manera ç, que se empleaba segun la antigua ortografia para enseñar los casos en que la c dental debe pronunciarse sin esfuerzo sobre la a, la o y la u, acercándose á la suavidad que tiene sobre la e y sobre la i, como sucede frecuentemente cuando se practica esta articulacion sobre las tres referidas vocales dentro de la dicción, y aun algunas veces al fin de ella. El uso que se hacia en estos casos de la zedilla dió ocasión á creer que la c y la z eran dos articulaciones diferentes, y este error adquiria mas fundamento cuando se veia que en el efecto la articulacion de z es mas gruesa […] Pero como ya dije antes, este esfuerzo mayor ó menor que hay que hacer segun los diferentes casos, no constituye articulaciones diferentes (1832, p. 62).

5.4. Consonantes linguales

 

En el caso de las linguales encontramos modificaciones con respecto a la propuesta de la Academia. Sicilia considera que en los sonidos que representan las grafías <t>, <d>, <l>, <n>, <r>, <ll>, <ñ> e <y> “hace principalmente el oficio la lengua” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 75). A tenor de lo expuesto, podemos decir que el autor tan solo presta atención al órgano activo en la dinámica articulatoria de los sonidos, pues bajo la nomenclatura linguales agrupa los sonidos que hoy reconocemos en tres lugares de articulación diferentes, a saber: dentales, [t] y [d], alveolares, [l], [n], [r] y [ɾ], y palatales [ʎ], [ʝ]18Sicilia no distingue entre las variantes aproximante [ʝ] y africada [d͡ʝ] de la palatal central, por lo que utilizamos solo el primer símbolo para referirnos al sonido correspondiente a <y>. y [ɲ]. En adelante, utilizaremos también esta terminología para referirnos a los sonidos que conforman este grupo.

En su descripción de los sonidos [t] y [d] el autor señala que la “extremidad de la lengua” se apoya en los dientes superiores y recurre de nuevo a la “fuerza” con que se golpea para diferenciar ambos sonidos, siendo [d] más “dulce” en su pronunciación:

M. ¿A que género de articulaciones pertenece la que se representa por la letra d? D: A las linguales. M. ¿Como se hace esta articulacion? D: Apoyando la parte anterior y mas delgada de la extremidad de la lengua contra los dientes superiores, desarrimándola y batiéndola despues dulcemente para abajo al tiempo de dar el sonido vocal. En esta segunda operacion es necesario cuidar de no hacer crujir la lengua, porque entonces resultaría la articulacion de t que le es muy análoga (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 147).

Conviene ahora traer a colación lo que apuntamos acerca de la distribución de los sonidos en la sílaba, ya que al caracterizar el que corresponde <t> en articulación inversa simple (esto es, en posición implosiva), Sicilia explica que el sonido resulta similar a [d]:

La t en articulacion inversa simple dentro de diccion es sumamente ténue, y para hacerlo entender mejor, no es mas que una t á medio acabar. El que pretendiese pronunciarla toda entera para decir, por egemplo, Etna, pareceria pronunciar y decir étena. Pero en medio de esto, la articulacion no deberá ser tan ténue que se confunda con la d, y parezca decirse Edna [sic] (1827, II, p. 130).

Siguiendo con la distinción fuerte / débil, el autor plantea que [d] es una articulación “flebe” o “flaca” de [t] (1827, II, p. 131). Cuando estos sonidos aparecen en posición implosiva, destaca que Sicilia aluda a la confusión que se da entre ellos. En cierto modo, podríamos afirmar que percibe los casos de lo que en la fonología praguense se denominará neutralización un siglo más tarde19De forma parecida, una reflexión semejante aparece al tratar la distribución de [m], que no existe en final de dicción: “M. ¿De que manera se combinará la m en fin de diccion? D. Ninguna voz castellana la admite en fin de diccion; y aun en las voces extranjeras que la llevan, se pronuncia generalmente en lugar suyo la n, aunque se halle escrita la m” (Sicilia, 1827, II, p. 19). Toma la observación de ORAE (1826: 40)..

La información que el autor expone sobre la combinación y distribución de [d] se presenta también como un ejemplo señero para nuestro análisis. Sicilia reconoce que en castellano este sonido se puede articular “de las cuatro maneras que se usan en él” (1827, p. 148). Sobre su combinatoria, el autor señala que tan solo puede formar articulación directa compuesta con el sonido de <r> (1827, pp. 148-149). Pero es en lo relativo a su distribución donde Sicilia introduce las ideas más relevantes. Advierte, en efecto, la caída en posición intervocálica, que denuncia como “vicio”, frecuente en participios del tipo cuidao, acabao, afligía (1827, p. 153)20A pesar del carácter descriptivo que predomina en las Lecciones de Sicilia, se pueden encontrar en su obra frecuentes referencias a “vicios” de la pronunciación, que dependen de la geografía o la falta de educación. Vid. una relación en Satorre y Viejo (2013: 235-8).. La pronunciación de <d> intervocálica es considerada “menos llena, menos plana, menos lenta, y para decirlo mejor, menos derramada” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 155) en los casos en que se conserva21En una nota extensa, Sicilia desarrolla este planteamiento refiriéndose a la palabra dado: “La continuidad de dicción que requiere el acento castellano, no puede salvarse sin que la sílaba ó sílabas que se siguen á la vocal acentuada, se pronuncien con una cierta rapidez, porque esta sílaba ó sílabas son siempre breves. Si no se hace asi, faltará ademas todo el juego prosódico de la diccion. Esto supuesto, y atendiendo el mecanismo de la articulacion de la d, cualquiera verá que si en el caso de que tratamos se empeña en articularla con toda su extensión, necesitará apoyar mucho mas, y con mayor detención, la lengua contra los dientes superiores, que si no hiciese mas, digámoslo así que picar la d, lo bastante y no mas, para verificar su articulación” (1832, p. 75)., por lo que Sicilia parece diferenciar la realización oclusiva [d] y aproximante [ð] de /d/.

Es también de interés lo que plantea sobre la <d> en articulación inversa simple a final de palabra, donde detecta que la pronunciación se asemeja más a la que corresponde a <z>, observación en la que podemos entender una fricación suave: “La d en fin de diccion se pronuncia con vigor dejando un pequeñísimo instante la lengua en su posicion contra los dientes, y formando al retirarla un ligerísimo espíritu ó susurro de z sumamente ligero” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 157-8)22Hay que destacar que Sicilia se adelanta a Quilis (1993) en la interpretación interdental de la variante fricativa o aproximante. A pesar de que el fonetista define [ð] como sonido dental (Quilis, 1993: p. 217), en el cuadro de alófonos (Quilis, 1993, pp. 54-5) lo sitúa entre los interdentales.. Una nota al pie pone de manifiesto que para Sicilia esta pronunciación no es un vicio porque es propia de los “castellanos viejos”, cuyo “acento” considera que es el “rigorosamente nacional” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 158-9).

En el caso de los sonidos hoy denominados alveolares, [l], [n], [r] y [ɾ], es posible advertir de forma más clara algunas de las impresiones terminológicas a las que nos hemos referido más arriba. Conviene hacer notar, por ejemplo, que el autor se refiere a los alveolos como el “paladar junto á los dientes” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, pp. 215-6). Este aspecto permite precisamente distinguir en su descripción el sonido de <l> de los correspondientes a <t> y <d>.

En la descripción de los sonidos vibrantes o róticos, el autor destaca que la salida del aire se produce “tremolando, ó por decirlo mas propiamente, estremeciendo la lengua en lo alto del paladar” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 65), haciendo uso del término tremolar, utilizado por la ORAE (1826Real Academia Española (1826). Ortografía de la lengua castellana, compuesta por la Real Academia Española. Novena edición notablemente reformada y corregida. Madrid, Imprenta Real., p. 45). De nuevo, es la distinción entre fuerte / suave lo que marca la diferencia entre las dos vibrantes:

M. ¿A que clase de articulacion pertenece la de erre? D. A las linguales. M. ¿Cuál es su mecanismo? D. El mismo que el de la ere; pero el aliento ó espíritu con que se agita la lengua es mas fuerte, y las vibraciones de esta, mucho mas rápidas y en mayor número (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 90).

En el comentario sobre la letra <r>, reflexiona acerca de las posiciones de la sílaba en las que aparece y los sonidos a los que corresponde: en posición implosiva, el sonido es “fuerte y vibrante, pero no tanto que llegue a confundirse con la aspereza de la erre” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, p. 82; 1832, p. 158). Se trata de un sonido intermedio con mayor o menor fuerza dependiendo de dónde se sitúe el acento de la palabra. También se dice que “cruje y resuena con fuerza” en articulación directa compuesta, más vigorosa ante consonante fuerte (prisa) que débil (brisa) (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, pp. 83-4; 1832, p. 159).

Sicilia considera que también son sonidos linguales los de las letras <ll>, <ñ> e <y>, es decir, la serie palatal, [ʎ], [ɲ] y [ʝ]. Respecto a <ll>, la Academia la consideraba paladial-gutural23El DRAE (1822) explicaba en la entrada “LL”: “sonido que se forma con la lengua arrimada al paladar junto a los dientes altos con toda la lengua, por cuya razon es una de las consonantes paladiales o guturales que va seguida con todas las vocales puras”.; y Sicilia, lingual. En realidad, ambas clasificaciones son certeras, en la medida en que tanto la lengua como el paladar participan en la articulación, solo que Sicilia “corrige” a la Corporación y presta más atención al órgano móvil, reservando el término paladial-gutural para los sonidos que hoy consideramos velares.

La descripción de la serie palatal es prácticamente idéntica: el autor alude en los tres casos al ensanchamiento de la lengua, que se pega al paladar ocupándolo en su totalidad (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, pp. 5-6; 41; 232-233). Solo el rasgo de nasalidad que destaca en <ñ> y el diptongo que plantea como origen de <y> permiten establecer una diferencia clara.

5.5. Consonantes paladiales-guturales

 

El grupo que Sicilia presenta como paladiales-guturales también comprende algunos sonidos que difieren con respecto a la propuesta que la Academia plantea en su Ortografía de 1826. Antes, es preciso destacar que la terminología que comparten no es en absoluto precisa, ya que los términos paladial y gutural se emplean como sinónimos, lo que implica la fusión de dos lugares de articulación: paladar duro y blando, respectivamente.

Así pues, el autor reúne en este grupo los sonidos [k], [g], [x] y [h], que corresponden a las grafías <c>, <q>, <k>, <g>, <j> y <h>, donde, a su juicio, “trabaja principalmente la garganta, lanzando y revolviendo el sonido contra el cielo de la boca” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 76).

El autor es consciente, en primer lugar, de que el sonido [k] es común para las grafías <k>, <c> y <q>. En su explicación parte de la pronunciación y solo después entra en cuestiones ortográficas. De la articulación de este sonido, Sicilia describe la forma en que se estrecha y, consecuentemente, se engrosa la lengua hacia el “cielo de la boca”, generándose así una “represion del aliento y una ligera reacción de la garganta” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 112-3).

Por otro lado, señala también que mediante la grafía <g> se transcriben dos sonidos, [g] y [x]. El primero se da cuando se pronuncia con [a], [o] y [u], y se plantea igual a [k], salvo por el movimiento de “represión” de la lengua, que es menos acusado, lo que hace que la articulación sea más “blanda”:

M. ¿De que manera se practica esta articulacion? D. Casi lo mismo que la de k sin mas diferencia sino que la lengua, un momento ántes de soltarse para la emision del sonido vocal, hace un ligero movimiento de represion para atras, en el cual consiste tan solamente que la articulacion sea de g blanda y no de k (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 177-8).

En cambio, si a la grafía <g> le sigue [e] o [i], el autor considera que la articulación es la misma que la del sonido de la letra <j>, es decir, [x], que se describe de un modo muy similar a [k], solo que en este caso la lengua no apunta al “cielo de la boca”, sino a la garganta:

M. ¿De que manera se egecuta esta articulacion? D. Por medio de una contraccion de la lengua hácia la garganta levantando el cuerpo de aquella hacia el principio del paladar, y lanzando el aliento con fuerza un instante ántes de emitir el sonido vocal (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 168-9).

Asimismo, Sicilia incluye en el grupo de las articulaciones paladiales-guturales la aspiración que corresponde a la grafía <h>. En su descripción, el autor recoge los planteamientos de la Academia (vid. § 3), pero va más allá al considerar que la aspiración no es solo una modificación de los sonidos vocálicos, sino una “verdadera articulacion” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 189), ya que en su realización participa la lengua:

M. ¿De que manera se egecuta la pronunciacion de la h? D. Comprimiendo un tanto el aliento en la traquiarteria para despedirle con mas fuerza, levantando toda la parte anterior de la lengua hácia el paladar junto á los dientes altos, y apartándola luego de golpe al tiempo de emitir el aliento sonoro (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., pp. 190-1).

5.6. Consonantes nasales

 

Señalamos en el epígrafe 4.2.1 que Sicilia añade un rasgo de nasalidad que afecta a los sonidos [m], [n] y [ɲ], cuyos lugares de articulación ha señalado como labial, en el primer caso, y linguales, para el segundo y el tercero. Se comprueba que el autor clasifica estos sonidos en función del órgano móvil que más participa en su articulación, pero añade en su descripción este rasgo de nasalidad que las caracteriza, indicando, en cada caso y de forma poco precisa, qué posición adoptan los órganos para hacer “refluir por la nariz una parte del aliento sonoro” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, p. 14-5). El sonido [m] se debe a la compresión de los labios, mientras que [n] y [ɲ] son consecuencia del juego ejecutado con la lengua, que en el primer caso se curva tocando “junto á los dientes superiores” y en el segundo se pega al paladar (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, pp. 14-15; 27-8; 41).

5.7. Síntesis: cuadro consonántico

 

A modo de síntesis, representamos en la tabla 2 la clasificación de los sonidos del español que Sicilia propone en sus Lecciones. En la clasificación de Sicilia, se separan las nasales del resto (añadimos en la tabla la etiqueta orales). Las consonantes labiales y las velares (estas, bajo la etiqueta de guturales / paladiales) resultan situadas en su lugar correcto. Además, es interesante la oposición que establece entre fuerte y débil, que afecta a varias parejas de consonantes, comentada en 4.2.2. Distinto juicio merecen las consonantes que caracteriza como dentales y como linguales, dos tipos que mezclan en su organización los órganos articuladores activo (lengua) y pasivo (los diferentes puntos de articulación dental, alveolar y palatal). El resultado es la deficiente clasificación de las consonantes propiamente dentales (repartidas sus unidades entre dentales y linguales en la clasificación de Sicilia); a su vez, las que denomina dentales agrupan una franja demasiado amplia de lugares articulatorios (desde la zona interdental a la palatal); y, en fin, la falta de reconocimiento de las series alveolar y palatal provoca que, de nuevo, sus unidades aparezcan entre las que denomina dentales y linguales.

Tabla 2 Clasificación de sonidos consonánticos reconocidos por Sicilia (1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real. 
LabialesDentalesLingualesGuturales / paladiales
[Orales]FuerteDébil

[s]

[θ]24Como indicamos en § 5.3, en 1827 Sicilia había distinguido dos tipos de interdentales: una fuerte, representada por la grafía <z>, y otra suave, que sugiere transcribir con la cedilla. En la edición de 1832 el autor ya reconoce que se trata de un único sonido al que corresponden dos grafías.

[t͡ʃ]

Fuerte Débil

[k]25Con un criterio diferente al de las otras parejas, Sicilia caracteriza como fuerte el sonido [k] y como débil el interdental [θ]. Vid. supra, § 4.2.2.[g]

[x]

[p] [f][b] [v][t] [r][d][ð][ɾ]
[l] [ʎ] [ʝ]
Nasales[m][n] [ɲ]

6. CONCLUSIONES

 

Las Lecciones de Sicilia se presentan como una obra “nueva y original” que tiene por objeto principal someter a reglas la pronunciación del español. Tras el análisis que hemos efectuado, comprobamos que, en efecto, la obra contiene un desarrollo amplio de la disciplina fonética (denominada “ortológica” por el autor) teniendo en cuenta que el modelo del que parte es la reforma que ha realizado la Real Academia Española a partir de la Ortografía de 1815.

Desde el punto de vista de la ortografía y del corpus de sonidos que se describe, hay que resaltar que Sicilia presenta una propuesta conservadora, siempre atento a lo que la Academia había establecido en la citada reforma de 1815. Ocurre, por ejemplo, en el seguimiento de la pronunciación labiodental de <v> y la distinción fonética entre <c> y <z> (que modifica en la edición de 1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real.), así como la descripción como aspirada de la hache. Solo en un caso se muestra más innovador que la Academia, cuando defiende la igualación de las grafías para transcribir el sonido velar fricativo sordo [x]. El criterio ortográfico que prevalece es el de la correspondencia biunívoca entre sonidos y grafías, solo que en una dirección diferente al movimiento de los neógrafos (Quilis Merín, 2008Quilis Merín, M. (2008). La presencia de los ‘neógrafos’ en la lexicografía del siglo XIX, en M. A.Maquieira Rodríguez y M.ª D.Martínez Gavilán, Gramma-Temas 3: España y Portugal en la tradición gramatical. León: Universidad de León, Centro de Estudios Metodológicos e Interdisciplinares, 267-293.), contra quienes Sicilia arremete en varias ocasiones. En lugar de simplificar la ortografía de acuerdo con la pronunciación, prefiere seguir a la Academia manteniendo o introduciendo unos sonidos que ya no existían en español.

Se comprueba, por tanto, que la Academia es fuente de autoridad para Sicilia, quien compara a menudo las decisiones adoptadas por la Corporación antes y después de la propuesta de 1815. Sin embargo, esta autoridad se cuestiona en el ámbito de la descripción fonética, en el que el autor prefiere la guía de autores franceses (Harduin y Dodart, principalmente) para establecer las categorías del análisis y llevar a cabo su propuesta. En este terreno, uno de los aspectos más interesantes que introduce Sicilia es la incorporación del criterio distribucional en la descripción del comportamiento de los distintos sonidos en la sílaba. También es relevante su convicción de que la nasalidad es un rasgo que se combina con los lugares de articulación, así como la descripción de algunos sonidos que aparecen en posiciones determinadas de la sílaba, como la dental aproximante [ð] en posición intervocálica o el intercambio de /t/ y /d/ en posición implosiva.

En cualquier caso, la descripción fonética de Sicilia todavía adolece de inconsistencias en la clasificación y descripción de los sonidos de la lengua española. Mientras que las consonantes bilabiales y velares aparecen descritas en el lugar que le corresponden, en el resto de los puntos de articulación Sicilia elige unas veces la acción de la lengua como órgano activo de la articulación (linguales) y otras veces el órgano pasivo (paladiales / guturales), de manera que no se describen con coherencia las consonantes dentales, alveolares y palatales. Habrá que esperar el cambio de los criterios de localización en nuevas propuestas que se darán en el transcurso del mismo siglo XIX.

DECLARACIÓN DE CONFLICTO DE INTERESES

 

Los autores de este artículo declaran no tener conflictos de intereses financieros, profesionales o personales que pudieran haber influido de manera inapropiada en este trabajo.

DECLARACIÓN DE CONTRIBUCIÓN DE AUTORÍA

 

Francisco Javier Perea Siller: Conceptualización, Gestión de datos, Análisis formal, Investigación, Metodología, Supervisión, Validación, Visualización, Redacción, revisión y edición.

Andrea María Requena Millán: Conceptualización, Gestión de datos, Análisis formal, Investigación, Metodología, Supervisión, Validación, Visualización, Redacción, revisión y edición.

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NOTAS

 
1 

Coinciden en este juicio otros trabajos que han revisado su obra (así, Quijada, 2014aQuijada, C. (2014a). Contribución de los tratados de ortología decimonónicos a la historia de la fonética española. RAHL: Revista argentina de historiografía lingüística, 6(2), 161-180. y González Corrales, 2023González Corrales, L. (2023). Sicilia, Mariano José (1777-ante1862), en Alvar Ezquerra, M. (2023), Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE): directorio bibliográfico de gramáticas, diccionarios, obras de ortografía, ortología, prosodia, métrica, diálogos e historia de la lengua [en línea]https://www.bvfe.es/es/autor/10702-sicilia-mariano-jose.html [febrero de 2023].).

2 

Se ha encontrado la influencia de Sicilia en numerosos autores del siglo XIX, como González de la Portilla (1831), Bello (1835), Romero (1837), Ortega (1843), Avendaño (1844), García de San Vicente (1851), Pizarro (1867) y Marroquín (1869) (Satorre y Viejo, 2013Satorre, F. J. y Viejo, M. L. (2013). Ortología, en Echenique, M. T. y Satorre, F. J. (eds.), Historia de la pronunciación de la lengua castellana. Valencia: Universidad de Neuchâtel y Tiran Humanidades, 337-379., p. 360).

3 

Se trata de la Prosodia española extractada de las lecciones de Don Mariano José Sicilia (México, 1840) y el Estracto de la obra de don Mariano José Sicilia titulada Lecciones elementales de Ortología i prosodia (Bogotá, 1848), de Juan Antonio Salazar (Vila, 2021Vila Rubio, N. (2021). Forma y función de los prólogos en gramáticas hispanoamericanas del siglo XIX. Boletín de Filología, 56(2), 49-103. 10.4067/s0718-93032021000200049), de la que González Corrales (2023González Corrales, L. (2023). Sicilia, Mariano José (1777-ante1862), en Alvar Ezquerra, M. (2023), Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE): directorio bibliográfico de gramáticas, diccionarios, obras de ortografía, ortología, prosodia, métrica, diálogos e historia de la lengua [en línea]https://www.bvfe.es/es/autor/10702-sicilia-mariano-jose.html [febrero de 2023].) habla de una segunda edición en Bogotá y 1849). La influencia que ejerce en México ha sido estudiada por Crow (1998Crow, D. (1998). La Prosodia española de Francisco Ortega: influencia neoclasicista en los románticos mexicanos, en Ruedas de la Serna, J. (coord.), De la perfecta expresión. Preceptistas iberoamericanos del siglo XIX. México, UNAM, 293-304.).

4 

Sobre la biografía de Sicilia, vid. Guillén Gómez (2005Guillén Gómez, A. (2005). El prior de la colegial de Baza, Mariano José Sicilia: un liberal del Trienio. Péndulo, 6, 261-309.) y González Corrales (2023González Corrales, L. (2023). Sicilia, Mariano José (1777-ante1862), en Alvar Ezquerra, M. (2023), Biblioteca Virtual de la Filología Española (BVFE): directorio bibliográfico de gramáticas, diccionarios, obras de ortografía, ortología, prosodia, métrica, diálogos e historia de la lengua [en línea]https://www.bvfe.es/es/autor/10702-sicilia-mariano-jose.html [febrero de 2023].).

5 

Probablemente, no llegó a completar una “gramática analítica” de la que habla en las Lecciones (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 14), que aparece con el título Ideología gramatical, poética y oratoria, en la segunda edición (1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real., p. XIII).

6 

Sicilia cita a los siguientes autores latinos: Quintiliano, Prisciano, Victorino, Carisio, Diómedes, Terenciano, Probo y Publio Nigidio.

7 

Encontramos otro autor citado, Wachter, de quien desconocemos la identidad. Sicilia reproduce de él un pasaje en latín sobre la articulación de [s] (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, p. 101; 1832, p. 167).

8 

En la tradición previa al siglo XIX, el término ortología alterna con ortopeya, ortopeia u ortoepía (Satorre y Viejo, 2013Satorre, F. J. y Viejo, M. L. (2013). Ortología, en Echenique, M. T. y Satorre, F. J. (eds.), Historia de la pronunciación de la lengua castellana. Valencia: Universidad de Neuchâtel y Tiran Humanidades, 337-379., pp. 340-352; Quijada, 2014bQuijada, C. (2014b). La Ortopeia Universal (1785) en el programa educativo de González Valdés, en M. L.Calero, A.Zamorano, F. J.Perea, M. C.García y M.Martínez-Atienza (eds.), Métodos y resultados actuales en historiografía de la lingüística. Münster: Nodus Publikationen, vol. 2, 594-606., 2015Quijada, C. (2015). Sobre historia de las ideas fónicas en España: el caso de la Ortopeia Universal de González de Valdés (1785). Boletín de filología, 50(2), 149-178. 10.4067/s0718-93032015000200007).

9 

La pronunciación se explica como la “manera de emitir y combinar los diferentes sonidos con que se forman las palabras; la medida de tiempo que debe emplearse en la emision ó produccion de cada sonido; y la modulacion que con arreglo á aquella misma medida de tiempo conviene dar al tono de la voz” (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 19).

10 

Según el Corpus del Nuevo Diccionario Histórico (CDHCDH: Instituto de Investigación Rafael Lapesa de la Real Academia Española (2013): Corpus del Nuevo diccionario histórico. http://web.frl.es/CNDHE [Consulta: marzo de 2024].), el término que se documenta antes en castellano es traquiarteria (1443), seguido de laringe (1580). En cambio, glotis aparece por vez primera en 1816, identificado, en realidad, con lo que ahora denominamos epiglotis: «En el estado de sanidad, cuando tragamos tapamos con una valvulita, que se llama glotis, el cañón del aire, y quedando cerrado con ella, pasa el alimento por encima al cañon del estómago como por sobre un puente» (José Joaquín Fernández de Lizardi, El Periquillo Sarniento, 1997 [1816], Madrid, Cátedra: 927-928). Esta referencia permite deducir la modernidad de los planteamientos de Sicilia.

11 

Sicilia se muestra conocedor de la diferente terminología que existe para denominar a las distintas articulaciones. En una nota al pie, explica que algunos autores denominan silbantes a las dentales “c dulce, ch, s y z” (1827, p. 77), al igual que los sonidos de <f> y “v consonante” han recibido el nombre de suflantes (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 77).

12 

Añadimos <c> al grupo de las dentales y <k> a las paladiales-guturales, puesto que, a pesar de que Sicilia no incorpora estas grafías en la clasificación que propone de las “letras-sonidos”, lo cierto es que al describir su pronunciación sí las integra en sus grupos respectivos, dejando claro el lugar en que se articulan. Los sonidos que corresponden a esta clasificación son recogidos más abajo, § 5.7.

13 

La ORAE apenas caracteriza el sonido consonántico de <y>, pues se limita señalar que actúa “cuando hiere à la vocal que se la sigue” (1826Real Academia Española (1826). Ortografía de la lengua castellana, compuesta por la Real Academia Española. Novena edición notablemente reformada y corregida. Madrid, Imprenta Real.: 57). Tampoco incluye esta articulación en la clasificación de las “letras-sonidos”.

14 

A lo largo de la obra, Sicilia utiliza también los calificativos suave, dulce, blanda, flebe y flaco (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 126-127; 147; 177-178; II, p. 131, respectivamente), para el segundo término, para marcar esta distinción.

15 

Sicilia propone un sonido labiodental sonoro [v] para la lengua española, como se explicará en § 5.2.

16 

Vid. Quijada (2014aQuijada, C. (2014a). Contribución de los tratados de ortología decimonónicos a la historia de la fonética española. RAHL: Revista argentina de historiografía lingüística, 6(2), 161-180., p. 169). Sobre los términos análisis y analítico, vid. también Hassler (2009Hassler, G. (2009), El método analítico en la obra de Andrés Bello. RAHL: Revista Argentina de Historiografía Lingüística, 1(1), 19-34.) y Calero y Zamorano (2010Calero Vaquera, M. L. y Zamorano Aguilar, A. (2010). El término “análisis” en las gramáticas de tradición hispánica: estudio metalingüístico, en Wieland, K., Süselbeck, K. y Eilers, V. (eds.), Aspectos del desarrollo de la lingüística española a través de los siglos. Hamburgo: Helmut Buske Verlag, 13-29.).

17 

Una extensa nota (1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., p. 129-34) termina criticando que la Academia haya desechado la letra <ç>. Se trata de una muestra más del conservadurismo de la propuesta de Sicilia.

18 

Sicilia no distingue entre las variantes aproximante [ʝ] y africada [d͡ʝ] de la palatal central, por lo que utilizamos solo el primer símbolo para referirnos al sonido correspondiente a <y>.

19 

De forma parecida, una reflexión semejante aparece al tratar la distribución de [m], que no existe en final de dicción: “M. ¿De que manera se combinará la m en fin de diccion? D. Ninguna voz castellana la admite en fin de diccion; y aun en las voces extranjeras que la llevan, se pronuncia generalmente en lugar suyo la n, aunque se halle escrita la m” (Sicilia, 1827Sicilia, M. J. (1827-1828). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, 4 vols. París: Librería Americana., II, p. 19). Toma la observación de ORAE (1826Real Academia Española (1826). Ortografía de la lengua castellana, compuesta por la Real Academia Española. Novena edición notablemente reformada y corregida. Madrid, Imprenta Real.: 40).

20 

A pesar del carácter descriptivo que predomina en las Lecciones de Sicilia, se pueden encontrar en su obra frecuentes referencias a “vicios” de la pronunciación, que dependen de la geografía o la falta de educación. Vid. una relación en Satorre y Viejo (2013Satorre, F. J. y Viejo, M. L. (2013). Ortología, en Echenique, M. T. y Satorre, F. J. (eds.), Historia de la pronunciación de la lengua castellana. Valencia: Universidad de Neuchâtel y Tiran Humanidades, 337-379.: 235-8).

21 

En una nota extensa, Sicilia desarrolla este planteamiento refiriéndose a la palabra dado: “La continuidad de dicción que requiere el acento castellano, no puede salvarse sin que la sílaba ó sílabas que se siguen á la vocal acentuada, se pronuncien con una cierta rapidez, porque esta sílaba ó sílabas son siempre breves. Si no se hace asi, faltará ademas todo el juego prosódico de la diccion. Esto supuesto, y atendiendo el mecanismo de la articulacion de la d, cualquiera verá que si en el caso de que tratamos se empeña en articularla con toda su extensión, necesitará apoyar mucho mas, y con mayor detención, la lengua contra los dientes superiores, que si no hiciese mas, digámoslo así que picar la d, lo bastante y no mas, para verificar su articulación” (1832Sicilia, M. J. (1832). Lecciones elementales de Ortología y Prosodia; obra nueva y original en que por la primera vez se determinan y demuestran analíticamente los principios y reglas de la pronunciación y del acento de la lengua castellana, tomo primero. Madrid: Imprenta Real., p. 75).

22 

Hay que destacar que Sicilia se adelanta a Quilis (1993) en la interpretación interdental de la variante fricativa o aproximante. A pesar de que el fonetista define [ð] como sonido dental (Quilis, 1993: p. 217), en el cuadro de alófonos (Quilis, 1993, pp. 54-5) lo sitúa entre los interdentales.

23 

El DRAE (1822) explicaba en la entrada “LL”: “sonido que se forma con la lengua arrimada al paladar junto a los dientes altos con toda la lengua, por cuya razon es una de las consonantes paladiales o guturales que va seguida con todas las vocales puras”.

24 

Como indicamos en § 5.3, en 1827 Sicilia había distinguido dos tipos de interdentales: una fuerte, representada por la grafía <z>, y otra suave, que sugiere transcribir con la cedilla. En la edición de 1832 el autor ya reconoce que se trata de un único sonido al que corresponden dos grafías.

25 

Con un criterio diferente al de las otras parejas, Sicilia caracteriza como fuerte el sonido [k] y como débil el interdental [θ]. Vid. supra, § 4.2.2.